El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.
Ezequiel
Capítulo 36
Y tú, hijo de hombre, profetiza sobre los montes de Israel; di: Montes de Israel, oíd la palabra de Yahveh.
Así dice el Señor Yahveh: Por cuanto el enemigo ha dicho de vosotros: "¡Ah! Las alturas eternas se han convertido en nuestra posesión",
profetiza, pues, y di: Así dice el Señor Yahveh: Por cuanto os han desolado y os han devorado de todas partes, para convertiros en heredad del resto de las naciones, y estáis en boca de la gente y en la habladuría del pueblo,
por eso, montes de Israel, oíd la palabra del Señor Yahveh. Así dice el Señor Yahveh a los montes y a las colinas, a los barrancos y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que han servido de botín y de irrisión al resto de las naciones de alrededor,
por eso, así dice el Señor Yahveh: Sí, en el fuego de mi celo he hablado contra el resto de las naciones y contra todo Edom, que se han repartido mi tierra, regocijándose de todo corazón y con desprecio de alma, para ponerla al desnudo y saquearla.
Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, di a los montes y a las colinas, a los barrancos y a los valles: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que en mi celo y en mi furor he hablado, porque lleváis el oprobio de las naciones.
Por eso, así dice el Señor Yahveh: Yo he alzado mi mano: las naciones que os rodean, ellas mismas llevarán su oprobio.
Vosotros, montes de Israel, daréis vuestras ramas y produciréis vuestro fruto para mi pueblo Israel, pues está cerca su venida.
Porque he aquí que yo estoy por vosotros, me vuelvo hacia vosotros, y seréis labrados y sembrados.
Multiplicaré sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella; las ciudades serán habitadas y las ruinas reedificadas.
Multiplicaré sobre vosotros hombres y ganado, y aumentarán y serán fecundos; os haré habitar como antaño, y os haré más prósperos que en vuestros comienzos. Sabréis que yo soy Yahveh.
Haré andar sobre vosotros hombres, a mi pueblo Israel; ellos te poseerán, serás su heredad y no volverás a privarlos de sus hijos.
Así dice el Señor Yahveh: Porque os dicen: "Tú has devorado a los hombres y has privado a tu nación de sus hijos",
por eso, no devorarás más hombres y no volverás a privar a tu nación de sus hijos —oráculo del Señor Yahveh.
No te haré oír más las injurias de las naciones, ni cargarás más con el oprobio de los pueblos, y no volverás a privar a tu nación de sus hijos —oráculo del Señor Yahveh.
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, los de la casa de Israel, cuando habitaban en su suelo, lo profanaron con su conducta y sus acciones; como impureza de menstruosa fue su conducta delante de mí.
Entonces derramé mi furor sobre ellos por la sangre que habían derramado en el país y por los ídolos con que lo habían contaminado.
Los dispersé entre las naciones, y fueron esparcidos por los países; según su conducta y sus acciones los juzgué.
Cuando llegaron a las naciones adonde iban, profanaron mi santo nombre, porque se decía de ellos: "Este es el pueblo de Yahveh, y de su tierra han salido."
Yo tuve compasión de mi santo nombre, que la casa de Israel profanaba entre las naciones adonde iba.
Por eso, di a la casa de Israel: Así dice el Señor Yahveh: No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros habéis profanado entre las naciones adonde habéis llegado.
Yo santificaré mi gran nombre, profanado entre las naciones, profanado por vosotros en medio de ellas. Y sabrán las naciones que yo soy Yahveh —oráculo del Señor Yahveh—, cuando manifieste en vosotros mi santidad ante sus ojos.
Yo os tomaré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestro suelo.
Rociaré sobre vosotros agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todos vuestros ídolos os purificaré.
Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.
Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos y observéis y pongáis por obra mis normas.
Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.
Os libraré de todas vuestras impurezas. Llamaré al trigo y lo haré crecer, y no os enviaré hambre.
Multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no carguéis más con el oprobio del hambre entre las naciones.
Entonces os acordaréis de vuestra mala conducta y de vuestras acciones que no eran buenas, y os dará horror de vosotros mismos por vuestras iniquidades y vuestras abominaciones.
No es por vosotros por lo que voy a actuar —oráculo del Señor Yahveh—, sabedlo bien. ¡Avergonzaos y confundíos por vuestra conducta, casa de Israel!
Así dice el Señor Yahveh: El día que os purifique de todas vuestras iniquidades, poblaré las ciudades y las ruinas serán reedificadas.
La tierra desolada será labrada, en lugar de ser una desolación a los ojos de todo transeúnte.
Y dirán: "Esta tierra que estaba desolada se ha vuelto como el jardín de Edén, y las ciudades que estaban arruinadas, desoladas y destruidas, están fortificadas y habitadas."
Sabrán las naciones que queden a vuestro alrededor que yo, Yahveh, he reedificado las ruinas y he replantado lo que estaba desolado. Yo, Yahveh, he hablado y lo haré.
Así dice el Señor Yahveh: También seré solicitado por la casa de Israel para hacerles esto: multiplicaré a los hombres como un rebaño.
Como un rebaño sagrado, como el rebaño de Jerusalén en sus solemnidades, así se llenarán las ciudades desoladas de rebaños de hombres. Y sabrán que yo soy Yahveh.