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El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.

Ezequiel

Capítulo 37

1

La mano de Yahveh vino sobre mí, y me sacó en el espíritu de Yahveh, y me puso en medio de una vega que estaba llena de huesos.

2

Me hizo pasar junto a ellos en derredor; y eran muy numerosos sobre la superficie de la vega, y estaban completamente secos.

3

Me dijo: Hijo de hombre, ¿podrán vivir estos huesos? Yo dije: Señor Yahveh, tú lo sabes.

4

Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos. Diles: Huesos secos, oíd la palabra de Yahveh.

5

Así dice el Señor Yahveh a estos huesos: He aquí que voy a hacer entrar en vosotros el espíritu, y viviréis.

6

Pondré sobre vosotros nervios, haré subir sobre vosotros carne, os cubriré de piel, os infundiré espíritu y viviréis. Y sabréis que yo soy Yahveh.

7

Profeticé como me había mandado. Mientras profetizaba, se produjo un ruido, un estrépito, y los huesos se juntaron, cada uno a su correspondiente.

8

Miré, y he aquí que tenían nervios, la carne había subido y la piel los cubría por encima, pero no había en ellos espíritu.

9

Me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre. Di al espíritu: Así dice el Señor Yahveh: Espíritu, ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, para que vivan.

10

Profeticé como me había mandado. El espíritu entró en ellos, y vivieron, y se pusieron en pie: un ejército inmenso.

11

Me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: "Nuestros huesos se han secado, nuestra esperanza se ha perdido, estamos del todo destruidos."

12

Por eso, profetiza y diles: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo abro vuestros sepulcros, os haré subir de vuestras sepulturas, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel.

13

Sabréis que yo soy Yahveh, cuando abra vuestros sepulcros y os haga subir de vuestras sepulturas, pueblo mío.

14

Infundiré mi espíritu en vosotros, y viviréis, y os estableceré sobre vuestro suelo. Sabréis que yo, Yahveh, lo digo y lo hago —oráculo de Yahveh.

15

La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:

16

Y tú, hijo de hombre, toma un trozo de madera y escribe en él: "A Judá y a los hijos de Israel sus compañeros". Toma otro trozo de madera y escribe en él: "A José, madera de Efraín, y a toda la casa de Israel sus compañeros".

17

Acércalos uno a otro para que formen una sola pieza; serán una sola cosa en tu mano.

18

Y cuando los hijos de tu pueblo te digan: "¿No nos explicarás qué significan estas cosas?",

19

diles: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo voy a tomar la madera de José, que está en manos de Efraín, y las tribus de Israel sus compañeras, y las uniré a la madera de Judá; haré de ellas una sola madera, y serán una sola cosa en mi mano.

20

Ten las maderas en que hayas escrito en tu mano, a la vista de ellos.

21

Diles: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones adonde fueron, los reuniré de todas partes y los llevaré a su suelo.

22

Haré de ellos una sola nación en el país, en los montes de Israel; un solo rey será para todos ellos, y no serán ya más dos naciones, ni volverán a dividirse en dos reinos.

23

No se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los libraré de todas sus apostasías, los purificaré, y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.

24

Mi siervo David será el rey sobre ellos, y será el único pastor de todos ellos; caminarán según mis preceptos, observarán mis normas y las pondrán en práctica.

25

Habitarán en el país que di a mi siervo Jacob, donde habitaron vuestros padres; en él habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre.

26

Haré con ellos una alianza de paz; será una alianza perpetua con ellos. Les estableceré y multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre.

27

Mi morada estará entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

28

Sabrán las naciones que yo, Yahveh, santifico a Israel, cuando esté mi santuario en medio de ellos para siempre.

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