El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.
Ezequiel
Capítulo 38
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Gog, en el país de Magog, príncipe supremo de Mesec y Tubal, y profetiza contra él.
Di: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que estoy contra ti, Gog, príncipe supremo de Mesec y Tubal.
Te desviaré, pondré garfios en tus mandíbulas y te sacaré a ti con todo tu ejército, caballos y jinetes, todos ellos vestidos lujosamente, una gran muchedumbre con escudos grandes y pequeños, todos ellos manejando la espada.
Persia, Etiopía y Put estarán con ellos, todos con escudo y casco;
Gómer con todas sus tropas, la casa de Togarmá, desde los confines del norte, con todas sus tropas; pueblos muchos estarán contigo.
Prepárate y dispónte, tú con toda la multitud que se ha reunido junto a ti; sirve de guardia para ellos.
Después de muchos días serás visitado; al fin de los años vendrás al país que ha sido librado de la espada, cuyos habitantes fueron reunidos de entre muchos pueblos, a los montes de Israel, que habían quedado siempre desolados; sus habitantes salieron de entre los pueblos, y todos ellos viven seguros.
Subirás, vendrás como una tormenta, serás como un nublado que cubre la tierra, tú con todas tus tropas y muchos pueblos contigo.
Así dice el Señor Yahveh: Aquel día, se te ocurrirán pensamientos en tu corazón y tramarás un perverso designio.
Dirás: "Voy a subir contra una tierra abierta; vendré contra esos que viven tranquilos, que moran seguros, que habitan todos sin muro, sin cerrojos ni puertas",
para saquear el botín y para robar el despojo, para volver tu mano contra las ruinas ahora habitadas, y contra un pueblo reunido de entre las naciones, que posee ganado y bienes y habita en el ombligo de la tierra.
Sabá y Dedán y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes te dirán: "¿Has venido para saquear el botín? ¿Has reunido tu muchedumbre para robar el despojo, para llevarte plata y oro, para tomar ganado y bienes, para saquear un gran botín?"
Por eso, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así dice el Señor Yahveh: El día en que mi pueblo Israel more seguro, ¿no lo sabrás tú?
Vendrás de tu lugar, del extremo norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos jinetes y una gran muchedumbre y un ejército poderoso.
Subirás contra mi pueblo Israel como nublado que cubre la tierra. Sucederá al fin de los días; te traeré contra mi tierra, para que me conozcan las naciones, cuando yo, Yahveh, manifieste mi santidad en ti ante sus ojos.
Así dice el Señor Yahveh: ¿Eres tú aquel de quien hablé en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, que profetizaron entonces durante años, que yo te traería contra ellos?
Aquel día, cuando venga Gog contra la tierra de Israel —oráculo del Señor Yahveh—, subirá mi furor a mis narices.
En mi celo, en el fuego de mi ira lo he dicho: Ciertamente aquel día habrá un gran temblor en la tierra de Israel.
Temblarán ante mí los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, todos los reptiles que se arrastran sobre el suelo, y todos los hombres que están sobre la superficie de la tierra. Se vendrán abajo los montes, las rocas caerán y todos los muros se derrumbarán.
Haré venir contra él la espada sobre todos mis montes —oráculo del Señor Yahveh—; se volverá la espada de cada uno contra su hermano.
Yo le juzgaré con peste y con sangre; haré llover sobre él y sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con él, lluvia torrencial, piedras de granizo, fuego y azufre.
Yo me manifestaré grande, me manifestaré santo, me daré a conocer ante los ojos de muchas naciones. Y sabrán que yo soy Yahveh.