El Libro de Ezequiel es aceptado canónicamente por todas las tradiciones cristianas y el judaísmo.
Ezequiel
Capítulo 44
Me hizo volver hacia la puerta exterior del santuario, la que miraba al oriente, y estaba cerrada.
Me dijo Yahveh: Esta puerta estará cerrada; no se abrirá, ni entrará por ella nadie, porque Yahveh, Dios de Israel, ha entrado por ella; por eso estará cerrada.
Sólo el príncipe se sentará en ella para comer el pan delante de Yahveh. Entrará por el camino del vestíbulo de la puerta y saldrá por el mismo camino.
Me llevó luego hacia la puerta del norte, delante del templo. Miré, y la gloria de Yahveh llenaba el templo de Yahveh; caí rostro en tierra.
Yahveh me dijo: Hijo de hombre, fíjate bien, mira con tus ojos y oye con tus oídos todo lo que voy a decirte acerca de todas las normas del templo de Yahveh y de todas sus leyes. Fíjate bien en la entrada del templo y en todas las salidas del santuario.
Di a esos rebeldes, a la casa de Israel: Así dice el Señor Yahveh: ¡Basta ya de todas vuestras abominaciones, casa de Israel!
Cuando introducís extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para que estén en mi santuario y profanen mi templo, cuando ofrecéis mi pan, la grasa y la sangre, violáis mi alianza con todas vuestras abominaciones.
No habéis cumplido con el servicio de mis cosas santas, sino que habéis puesto extranjeros para que cumplan el servicio de mi santuario.
Así dice el Señor Yahveh: Ningún extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi santuario; ningún extranjero de cuantos habitan entre los hijos de Israel.
Pero los levitas que se alejaron de mí cuando Israel se extraviaba, extraviándose lejos de mí tras sus ídolos, cargarán con su culpa.
Estarán en mi santuario como servidores, encargados de las puertas del templo y sirviendo en el templo; ellos degollarán el holocausto y la víctima por el pueblo, y estarán a su disposición para servirles.
Por haberles servido delante de sus ídolos y haber sido causa de caída para la casa de Israel, por eso he alzado mi mano contra ellos —oráculo del Señor Yahveh—; cargarán con su culpa.
No se acercarán a mí para ejercer el sacerdocio, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, a las cosas santísimas; cargarán con su ignominia y con las abominaciones que cometieron.
Les pondré por encargados de la guardia del templo en todo su servicio y en todo lo que se haya de hacer en él.
Pero los sacerdotes levitas, hijos de Sadoc, que cumplieron con el servicio de mi santuario cuando los hijos de Israel se extraviaron lejos de mí, esos se acercarán a mí para servirme, estarán a mi servicio para ofrecerme la grasa y la sangre —oráculo del Señor Yahveh.
Ellos entrarán en mi santuario, ellos se acercarán a mi mesa para servirme, y cumplirán con mi servicio.
Cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no llevarán lana cuando sirvan en las puertas del atrio interior y en el templo.
Tendrán sobre sus cabezas tiaras de lino, y calzones de lino sobre sus lomos; no se ceñirán nada que los haga sudar.
Cuando salgan al atrio exterior, al pueblo, se despojarán de las vestiduras con que han servido, las dejarán en las cámaras santas, y se pondrán otras vestiduras, para no santificar al pueblo con sus vestiduras.
No se raparán la cabeza ni dejarán crecer el cabello; lo llevarán cortado.
Ningún sacerdote beberá vino cuando haya de entrar en el atrio interior.
No tomarán por mujer a ninguna viuda ni repudiada, sino vírgenes de la estirpe de la casa de Israel; podrán tomar también a la viuda de un sacerdote.
Enseñarán a mi pueblo a distinguir entre lo santo y lo profano, y a discernir entre lo puro y lo impuro.
En los pleitos serán ellos los jueces; juzgarán según mis juicios. Observarán mis leyes y mis normas en todas mis fiestas, y santificarán mis sábados.
No se acercarán a ningún cadáver, para no contaminarse; pero por su padre, por su madre, por su hijo, por su hija, por su hermano o por su hermana soltera, podrán contaminarse.
Después de su purificación, le contarán siete días.
El día que entre en el santuario, al atrio interior, para servir en el santuario, ofrecerá su víctima por el pecado —oráculo del Señor Yahveh.
Tendrán como herencia: yo soy su herencia. No les daréis propiedad en Israel: yo soy su propiedad.
Ellos comerán la ofrenda, la víctima por el pecado y la víctima por la reparación; todo lo consagrado en Israel será para ellos.
Las primicias de todos los primeros frutos de toda especie, y toda ofrenda elevada de toda especie, de todas vuestras ofrendas elevadas, serán para los sacerdotes. También daréis al sacerdote las primicias de vuestras masas, para que la bendición repose sobre vuestra casa.
Los sacerdotes no comerán nada que haya muerto por sí mismo o despedazado, ya sea ave o ganado.