Esta versión extendida del libro de Daniel incluye las adiciones deuterocanónicas reconocidas por la tradición católica y ortodoxa: el Cántico de los Tres Jóvenes (insertado en el capítulo 3 después del versículo 23), la Historia de Susana (capítulo 13) y Bel y el Dragón (capítulo 14).
Daniel
Capítulo 5
El rey Baltasar hizo un gran banquete para mil de sus nobles, y en presencia de ellos bebió vino.
Estando ya excitado por el vino, mandó traer los vasos de oro y de plata que su padre Nabucodonosor había sacado del templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.
Fueron, pues, traídos los vasos de oro que habían sido sacados del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y bebieron en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.
Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro, de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra.
En la misma hora aparecieron unos dedos de mano de hombre, que escribían delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real; y el rey veía la parte de la mano que escribía.
Entonces el rey cambió de color, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra.
Gritó el rey con fuerza que hiciesen venir los magos, los caldeos y los adivinos; y habló el rey, y dijo a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta escritura, y me muestre su interpretación, será vestido de púrpura, y tendrá un collar de oro en su cuello, y será el tercer señor en el reino.
Entonces entraron todos los sabios del rey; pero no pudieron leer la escritura, ni dar a conocer al rey su interpretación.
Por esto el rey Baltasar se turbó mucho, y su color se cambió, y sus nobles quedaron perplejos.
La reina, por causa de las palabras del rey y de sus nobles, entró en la casa del banquete; habló la reina y dijo: Rey, para siempre vive; no te turben tus pensamientos, ni se demude tu color.
En tu reino hay un hombre en quien mora el espíritu de los dioses santos; y en los días de tu padre se halló en él luz, inteligencia y sabiduría, como la sabiduría de los dioses. A este, el rey Nabucodonosor, tu padre, constituyó jefe de los magos, astrólogos, caldeos y adivinos.
Por cuanto halló en él, en Daniel, a quien el rey puso por nombre Beltsasar, espíritu superior, conocimiento, inteligencia, interpretación de sueños, explicación de enigmas y solución de dudas. Llámese, pues, a Daniel, y él mostrará la interpretación.
Entonces Daniel fue traído delante del rey. El rey habló y dijo a Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel, uno de los cautivos de Judá, que mi padre trajo de Judea?
He oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se halla luz, inteligencia y sabiduría superior.
Ahora, pues, han sido traídos delante de mí los sabios y los astrólogos, para leer esta escritura y mostrarme su interpretación; mas no han podido mostrar la interpretación del asunto.
He oído de ti que puedes dar interpretaciones y resolver dudas. Si puedes leer esta escritura y mostrarme su interpretación, serás vestido de púrpura, y tendrás un collar de oro en tu cuello, y serás el tercer señor en el reino.
Entonces Daniel respondió y dijo delante del rey: Tus dones sean para ti, y da tus recompensas a otros; sin embargo, yo leeré la escritura al rey, y le mostraré la interpretación.
Oh rey, el Dios Altísimo dio a Nabucodonosor tu padre el reino, la grandeza, la gloria y la majestad.
Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y tenían miedo delante de él. A quien quería, mataba; y a quien quería, dejaba vivir; a quien quería, ensalzaba; y a quien quería, humillaba.
Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció para obrar con soberbia, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria.
Y fue echado de entre los hijos de los hombres, su corazón fue hecho semejante al de las bestias, y con los asnos salvajes fue su morada; hierba como los bueyes le hacían comer, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Dios Altísimo tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que él pone sobre él a quien quiere.
Y tú, su hijo, Baltasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto;
sino que te has ensalzado contra el Señor del cielo; y han traído delante de ti los vasos de su casa, y tú, tus nobles, tus mujeres y tus concubinas habéis bebido vino en ellos; y además has alabado a los dioses de plata, oro, bronce, hierro, madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está tu vida, y todos tus caminos, no has honrado.
Por tanto, de su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura.
Y esta es la escritura que fue trazada: Mene, Mene, Tekel, Parsin.
Esta es la interpretación del asunto: Mene: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin.
Tekel: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.
Parsin: Tu reino ha sido roto, y dado a medos y persas.
Entonces mandó Baltasar que vistiesen a Daniel de púrpura, y le pusiesen un collar de oro en su cuello, y proclamasen acerca de él que era el tercer señor en el reino.
Aquella misma noche fue muerto Baltasar, rey de los caldeos.
Y Darío de Media recibió el reino, siendo de sesenta y dos años.