El Libro de Joel es aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales, incluyendo las iglesias protestantes, católicas, ortodoxas orientales y ortodoxas. También forma parte de la Biblia hebrea. Muchos eruditos datan el libro en el período post-exílico (c. 500–350 a.C.), aunque algunos argumentan una fecha en el siglo IX a.C., lo que convertiría a Joel en uno de los profetas más antiguos. Su lugar entre los Doce Profetas Menores es consistente en todos los cánones.
Joel
Capítulo 2 — El día de Jehová y el llamamiento al arrepentimiento
¡Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte! Tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano.
Día de tinieblas y de oscuridad, día nublado y de niebla espesa; como el alba se extiende sobre las montañas, un pueblo grande y poderoso, cual nunca hubo jamás, ni después de él habrá en años de generación en generación.
Delante de él consume fuego, tras de él abrasa llama; la tierra es como jardín del Edén delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni nada escapa de él.
Su aspecto es como aspecto de caballos, y como corredores, así corren.
Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla.
Delante de él temblarán los pueblos; se pondrán mustios todos los semblantes.
Correrán como valientes, subirán el muro como hombres de guerra; cada cual irá por su camino, y no torcerá su rumbo.
Ni ninguno estrechará a su compañero, cada cual irá por su carrera; aun cayendo sobre la espada no se herirán.
Correrán por la ciudad, irán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrón.
Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su palabra; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?
Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, con llanto y con lamento.
Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se duele del castigo.
¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá, y dejará tras sí bendición, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?
Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea.
Reunid al pueblo, santificad la congregación, juntad a los ancianos, reunid a los niños y a los que maman; salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.
Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?
Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo.
Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones.
Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas.
Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas.
Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos.
Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.
Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.
Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.
Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado.
Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.
Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.
Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.