El Libro de Amós es aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes, incluido el canon etíope. Es universalmente considerado como Escritura sin disputa.
Amós
Capítulo 7
Así me mostró Jehová el Señor: He aquí, él criaba langostas al principio del nacimiento del bocado tardío; y he aquí, era el bocado tardío después de las siegas del rey.
Y aconteció que cuando ellas acabaron de comer la hierba de la tierra, yo dije: Señor Jehová, perdona ahora; ¿quién levantará a Jacob? porque es muy pequeño.
Jehová se arrepintió de esto: No será, dijo Jehová.
Así me mostró Jehová el Señor: He aquí, Jehová el Señor llamaba para juzgar con fuego; y éste devoró el gran abismo, y consumió la tierra.
Entonces dije: Señor Jehová, cesa ahora; ¿quién levantará a Jacob? porque es muy pequeño.
Jehová se arrepintió de esto: Esto tampoco será, dijo Jehová el Señor.
Me mostró también esto: He aquí, el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil.
Y me dijo Jehová: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Entonces el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.
Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asolados, y me levantaré con espada contra la casa de Jeroboam.
Entonces Amasías, sacerdote de Bet-el, envió a Jeroboam rey de Israel, diciendo: Amós se ha conjurado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras.
Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado cautivo de su tierra.
Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allí tu pan, y profetiza allí;
y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino.
Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres.
Y me tomó Jehová de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.
Ahora, pues, oye palabra de Jehová. Tú dices: No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac.
Por tanto, así ha dicho Jehová: Tu mujer será ramera en medio de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra será repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será llevado cautivo de su tierra.