Abdías es el libro más corto del Antiguo Testamento y es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes, así como en la Biblia hebrea.
Abdías
Capítulo 1
Visión de Abdías. Así ha dicho Jehová el Señor acerca de Edom: Hemos oído un rumor de Jehová, y un mensajero ha sido enviado entre las naciones: Levantaos, y levantémonos contra ella en batalla.
He aquí, te he hecho pequeño entre las naciones; abatido eres tú en gran manera.
La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que habitas en las hendiduras de las peñas, en tu altiva morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra?
Si te remontares como águila, y si entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré yo, dice Jehová.
Si ladrones vinieran a ti, o salteadores de noche (¡cómo has sido destruido!), ¿no habrían de hurtar hasta bastarse? Si vendimiadores vinieran a ti, ¿no dejarían algún rebusco?
¡Cómo han escudriñado a Esaú; han buscado sus tesoros escondidos!
Te han empujado hasta la frontera todos tus aliados; te han engañado, se han aprovechado de ti los que estaban en paz contigo; los que comen tu pan han puesto trampa debajo de ti; no hay en ellos entendimiento.
¿No haré yo perecer en aquel día, dice Jehová, a los sabios de Edom, y a la prudencia del monte de Esaú?
Y serán atemorizados tus valientes, oh Temán, para que todo hombre del monte de Esaú sea cortado por la matanza.
Por la violencia contra tu hermano Jacob, te cubrirá vergüenza, y serás destruido para siempre.
El día que estando tú delante, extraños llevaban cautivo su ejército, y extranjeros entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusalén, tú también eras como uno de ellos.
No debiste mirar con placer el día de tu hermano, el día de su infortunio; ni alegrarte de los hijos de Judá en el día de su ruina, ni envanecierte en el día de la angustia.
No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no debiste haber mirado su mal en el día de su quebrantamiento, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su quebrantamiento.
No debiste haberte parado en las encrucijadas para matar a los que de él escapaban; ni entregar a los que quedaban, en el día de la angustia.
Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste, se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza.
Porque como vosotros bebisteis en mi santo monte, beberán continuamente todas las naciones; beberán, y engullirán, y serán como si nunca hubieran sido.
Mas en el monte Sión habrá salvación, y será santo; y la casa de Jacob poseerá sus posesiones.
La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú será estopa, y los quemarán y los consumirán; y no quedará remanente de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.
Y los del Neguev poseerán el monte de Esaú, y los de la Sefela a los filisteos; poseerán también los campos de Efraín, y los campos de Samaria; y Benjamín poseerá a Galaad.
Y los cautivos de este ejército de los hijos de Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev.
Y subirán salvadores al monte Sión para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.