Jonás es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Es único entre los libros proféticos porque se centra en la propia historia del profeta en lugar de una colección de sus oráculos proféticos.
Jonás
Capítulo 1
Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo:
Levántate, ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque su maldad ha subido hasta mí.
Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.
Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que la nave se rompía.
Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Entre tanto Jonás había descendido al interior de la nave, y se había acostado, y dormía profundamente.
Y el principal de la nave se acercó a él, y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizás él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.
Y dijeron cada uno a su compañero: Venid, echemos suertes, para saber por quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.
Entonces le dijeron: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Cuál es tu oficio, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?
Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra seca.
Y aquellos hombres tuvieron gran temor, y le dijeron: ¿Qué es lo que has hecho? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado.
Y le dijeron: ¿Qué te haremos para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.
Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se aquietará a vosotros; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.
Y aquellos hombres remaban para volver a tierra, pero no podían, porque el mar se embravecía más y más contra ellos.
Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos, oh Jehová, no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente; porque tú, oh Jehová, has hecho como has querido.
Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor.
Y aquellos hombres temieron a Jehová en gran manera, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.
Mas Jehová había preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.