Jonás es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Es único entre los libros proféticos porque se centra en la propia historia del profeta en lugar de una colección de sus oráculos proféticos.
Jonás
Capítulo 3
Vino segunda vez palabra de Jehová a Jonás, diciendo:
Levántate, ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré.
Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y Nínive era una ciudad grande en extremo, de tres días de camino.
Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.
Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.
Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su trono, se despojó de su vestidura, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.
E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no pasten, ni beban agua;
sino cúbranse de cilicio los hombres y los animales, y clamen a Dios fuertemente; y vuélvase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos.
¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?
Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.