Jonás es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Es único entre los libros proféticos porque se centra en la propia historia del profeta en lugar de una colección de sus oráculos proféticos.
Jonás
Capítulo 4
Pero Jonás se apenó en extremo y se enojó.
Y oró a Jehová y dijo: Oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.
Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.
Y Jehová dijo: ¿Tanto te enojas?
Y salió Jonás de la ciudad, y se sentó al oriente de la ciudad, y allí se hizo una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería a la ciudad.
Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza, y lo librara de su malestar; y Jonás se alegró en gran manera por la calabacera.
Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano que hirió la calabacera, y se secó.
Y sucedió que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano; y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y desfallecía, y se deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida.
Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.
Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste ni la hiciste crecer; que en una noche nació, y en otra noche pereció.
¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?