Miqueas es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Fue contemporáneo del profeta Isaías, ministrando durante los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá (aproximadamente 750-686 a.C.). El libro es conocido por su poderoso mensaje de justicia social y la famosa profecía del nacimiento del Mesías en Belén.
Miqueas
Capítulo 5
Reúnete ahora en tropas, hija de tropas; han puesto cerco sobre nosotros; herirán con vara en la mejilla al juez de Israel.
Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.
Por eso los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá a los hijos de Israel.
Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.
Y éste será nuestra paz. Cuando Asiria viniere a nuestra tierra, y cuando hollare nuestros palacios, entonces levantaremos contra él siete pastores y ocho hombres principales;
y ellos apacentarán la tierra de Asiria a espada, y la tierra de Nimrod en sus puertas; y él nos librará del asirio, cuando viniere contra nuestra tierra, y cuando hollare nuestros términos.
Y será el resto de Jacob en medio de muchos pueblos como rocío de Jehová, como lluvia sobre la hierba, la cual no espera a varón, ni aguarda a hijos de hombres.
Asimismo será el resto de Jacob entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como león entre las bestias de la selva, como leoncillo entre los rebaños de ovejas, el cual si pasa, hiende y despedaza, y no hay quien las libre.
Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán destruidos.
Acontecerá en aquel día, dice Jehová, que haré destruir tus caballos de en medio de ti, y haré desaparecer tus carros.
Destruiré las ciudades de tu tierra, y arruinaré todas tus fortalezas.
Arrancaré las hechicerías de tu mano, y no tendrás más adivinos.
Asimismo haré destruir de en medio de ti tus imágenes de escultura, y tus imágenes de fundición; y nunca más te inclinarás a la obra de tus manos.
Arrancaré también tus bosques de en medio de ti, y destruiré tus ciudades.
Y con ira y con furor haré venganza en las naciones que no escucharon.