Miqueas es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Fue contemporáneo del profeta Isaías, ministrando durante los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá (aproximadamente 750-686 a.C.). El libro es conocido por su poderoso mensaje de justicia social y la famosa profecía del nacimiento del Mesías en Belén.
Miqueas
Capítulo 6
Oíd ahora lo que dice Jehová: Levántate, contiende con los montes, y oigan los collados tu voz.
Oíd, montes, el pleito de Jehová, y vosotros, fundamentos de la tierra, que Jehová tiene pleito con su pueblo, y altercará con Israel.
Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí.
Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María.
Pueblo mío, recuerda ahora qué consultó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas la justicia de Jehová.
¿Con qué me presentaré a Jehová, y me postraré ante el Dios Altísimo? ¿Me presentaré con holocaustos, con becerros de un año?
¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
La voz de Jehová clama a la ciudad; el sabio verá tu nombre. Oíd la vara, y a quien la estableció.
¿Hay aún en la casa del impío tesoros de impiedad, y medida escasa que es detestable?
¿Daré por limpio al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engañosas?
Por sus ricos se llenó de violencia, y sus habitantes hablaron mentira, y su lengua es engañosa en su boca.
También yo te heriré de enfermedad, asolándote por tus pecados.
Comerás y no te saciarás, y tu vacío estará en medio de ti; y apartarás, mas no librarás; y lo que librares, yo lo entregaré a la espada.
Sembrarás pero no segarás; pisarás aceitunas pero no te ungirás con el aceite; y mosto pero no beberás el vino.
Porque los mandamientos de Omri se han guardado, y toda obra de la casa de Acab, y anduvisteis en los consejos de ellos; para que yo te pusiese en asolamiento, y tus moradores en burla; y llevaréis el oprobio de mi pueblo.