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Nahúm es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Su profecía está dirigida contra Nínive, la capital de Asiria, aproximadamente 100 años después del ministerio de Jonás. El libro es conocido por sus vívidas descripciones poéticas del juicio divino y la certeza de la caída de Nínive.

Nahúm

Capítulo 3

1

¡Ay de la ciudad sanguinaria, llena de mentira y de rapiña, sin apartarse del pillaje!

2

Silbido de látigo, estruendo de ruedas, caballo galopando, carro que salta;

3

jinete enhiesto, resplandor de espada, fulgor de lanza; multitud de muertos, montón de cadáveres; no hay fin de cuerpos, tropiezan en sus cuerpos.

4

Por la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa faz, maestra en hechicerías, que vende las naciones con sus fornicaciones, y las familias con sus hechicerías.

5

Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos; descubriré tus faldas en tu rostro, y mostraré a las naciones tu desnudez, y a los reinos tu vergüenza.

6

Echaré sobre ti inmundicias, te haré vil y te pondré como estiércol.

7

Y será que todos los que te vean, huirán de ti, y dirán: ¡Nínive es asolada! ¿Quién se compadecerá de ella? ¿Dónde te buscaré consoladores?

8

¿Eres tú mejor que Tebas, la que estaba asentada junto a los ríos, rodeada de aguas, cuyo baluarte era el mar, y de su mar su muralla?

9

Etiopía y Egipto eran su fortaleza, y era inagotable; Fut y Libia eran sus auxiliares.

10

Sin embargo, ella fue llevada en cautiverio, fue para el destierro; sus pequeños fueron estrellados en las encrucijadas de todas las calles; sobre sus varones echaron suertes, y todos sus grandes fueron aprisionados con grillos.

11

Tú también serás embriagada, te esconderás; también tú buscarás refugio a causa del enemigo.

12

Todas tus fortalezas son como higueras con brevas; si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer.

13

He aquí, tu pueblo en medio de ti son mujeres; las puertas de tu tierra se abrirán de par en par a tus enemigos; el fuego consumirá tus cerrojos.

14

Recoge agua para el sitio, fortifica tus baluartes; entra en el lodo, pisa el barro, refuerza el horno.

15

Allí te consumirá el fuego; te talará la espada, te devorará como la langosta. Multiplícate como la langosta, multiplícate como el saltón.

16

Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo; la langosta muda, y vuela.

17

Tus príncipes son como langostas, y tus jefes como nubes de langostas que en días de frío acampan en los setos, pero cuando sale el sol huyen, y no se sabe dónde están.

18

Tus pastores duermen, oh rey de Asiria; reposan tus valientes; tu pueblo está esparcido por los montes, y no hay quien lo recoja.

19

No hay cura para tu quebrantamiento, tu herida es dolorosa; todos los que oigan el pregón de ti batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?

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