Habacuc es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. El libro es único entre los escritos proféticos porque registra un diálogo entre el profeta y Dios, lidiando con el problema del mal y la justicia divina. La famosa declaración 'el justo por su fe vivirá' (Habacuc 2:4) es citada tres veces en el Nuevo Testamento y se convirtió en fundamental para la doctrina de la justificación por la fe.
Habacuc
Capítulo 1
La profecía que vio el profeta Habacuc.
¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?
¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que mire la opresión? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.
Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; porque el impío asedia al justo, por eso sale torcido el juicio.
Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días que no creeréis si os la contaren.
Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas que no son suyas.
Terrible y formidable es; de ella misma sale su juicio y su grandeza.
Sus caballos son más ligeros que los leopardos, y más rápidos que los lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplican; sus jinetes vendrán de lejos; volarán como águilas que se apresuran a devorar.
Toda ella vendrá para hacer violencia; sus rostros estarán ansiosos, y recogerán cautivos como arena.
Escarnecerá de los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza, porque levantará polvo y la tomará.
Entonces pasará como un viento, y pasará y será culpable; esta su fuerza será su dios.
¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y para castigarlo, oh Roca, lo fundaste.
Muy limpio eres de ojos para ver el mal; no puedes ver el agravio. ¿Por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando devora el impío al más justo que él?
Y pusiste los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne.
A todos los saca con anzuelo, los recoge con su red, y los junta con su red barredera; por eso se alegra y se goza.
Por tanto, sacrifica a su red, y quema incienso a su barredera; porque por ellas engorda su porción, y es suculenta su comida.
¿Vaciará, pues, su red, y sin cesar matará naciones sin compasión?