Ageo es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Fue el primero de los profetas postexílicos, ministrando en el año 520 a.C., aproximadamente 16 años después de que los primeros exiliados judíos regresaran de Babilonia. El libro consta de cuatro mensajes proféticos centrados en la reconstrucción del Segundo Templo en Jerusalén.
Ageo
Capítulo 1
En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Ageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo:
Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.
Vino, pues, palabra de Jehová por medio del profeta Ageo, diciendo:
¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?
Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Considerad vuestros caminos.
Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal, recibe su jornal en saco roto.
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Considerad vuestros caminos.
Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.
Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disipo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.
Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.
Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, y sobre el trigo, y sobre el vino, y sobre el aceite, y sobre todo lo que la tierra produce, y sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos.
Y obedeció Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el remanente del pueblo, a la voz de Jehová su Dios, y a las palabras del profeta Ageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.
Entonces Ageo, mensajero de Jehová, habló al pueblo por orden de Jehová, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová.
Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el remanente del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios,
a los veinticuatro días del mes sexto, en el segundo año del rey Darío.