Zacarías es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Fue un profeta postexílico que ministró junto a Ageo en el año 520-518 a.C., animando a los exiliados que habían regresado a reconstruir el Templo. El libro es conocido por sus extensas profecías mesiánicas y visiones apocalípticas, y es uno de los libros del Antiguo Testamento más citados en el Nuevo Testamento.
Zacarías
Capítulo 13
En aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia.
Y en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, quitaré de la tierra los nombres de los ídolos, y nunca más serán recordados; y también haré salir de la tierra a los profetas y al espíritu de inmundicia.
Y cuando alguno profetizare, dirán su padre y su madre que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado mentira en nombre de Jehová; y su padre y su madre que lo engendraron le traspasarán cuando profetizare.
Y en aquel día los profetas se avergonzarán de su visión, cuando profetizaren; ni se pondrán más el manto velloso para mentir.
Y dirá: Yo no soy profeta; labrador soy, porque la tierra ha sido mi ocupación desde mi juventud.
Y si alguien le preguntare: ¿Qué heridas son estas en tus manos? él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos.
¡Levántate, oh espada, sobre el pastor, y sobre el hombre compañero mío!, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y sean dispersadas las ovejas; y volveré mi mano sobre los pequeños.
Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que dos partes serán destruidas y se perderán, y la tercera quedará en ella.
Y haré entrar en el fuego a esa tercera parte, y la refinaré como se refina la plata, y la probaré como se prueba el oro. Ella invocará mi nombre, y yo la oiré; y diré: Pueblo mío; y ella dirá: Jehová es mi Dios.