Zacarías es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Fue un profeta postexílico que ministró junto a Ageo en el año 520-518 a.C., animando a los exiliados que habían regresado a reconstruir el Templo. El libro es conocido por sus extensas profecías mesiánicas y visiones apocalípticas, y es uno de los libros del Antiguo Testamento más citados en el Nuevo Testamento.
Zacarías
Capítulo 5
Yo volví a alzar mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba.
Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo, y de diez codos de ancho.
Y él me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo el que hurta, será destruido como está escrito de un lado; y todo el que jura en falso, será destruido como está escrito del otro lado.
Hazla salir, dice Jehová de los ejércitos, y vendrá a la casa del ladrón, y a la casa del que jura falsamente en mi nombre; y morará en medio de su casa, y la consumirá con sus vigas y sus piedras.
Y salió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: Alza ahora tus ojos, y mira qué es esto que sale.
Y dije: ¿Qué es? Y él dijo: Un efa que sale. Además dijo: Esta es la iniquidad de ellos en toda la tierra.
Y he aquí fue alzado un talento de plomo, y una mujer estaba sentada en medio de aquel efa.
Y él dijo: Esta es la Maldad. Y la echó dentro del efa, y puso la masa de plomo en su boca.
Alcé luego mis ojos y miré, y he aquí dos mujeres que salían, y traían viento en sus alas, y tenían alas como de cigüeña; y levantaron el efa entre la tierra y los cielos.
Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿A dónde llevan el efa?
Y me respondió: Para que le sea edificada casa en tierra de Sinar; y cuando esté preparada, será colocado allá sobre su base.