Zacarías es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Fue un profeta postexílico que ministró junto a Ageo en el año 520-518 a.C., animando a los exiliados que habían regresado a reconstruir el Templo. El libro es conocido por sus extensas profecías mesiánicas y visiones apocalípticas, y es uno de los libros del Antiguo Testamento más citados en el Nuevo Testamento.
Zacarías
Capítulo 7
Aconteció en el cuarto año del rey Darío, que vino palabra de Jehová a Zacarías a los cuatro días del mes noveno, que es Quisleu.
Habían enviado a la casa de Dios, a Sarezer y a Regem-melec y a sus hombres, a implorar el favor de Jehová,
y a hablar a los sacerdotes que estaban en la casa de Jehová de los ejércitos, y a los profetas, diciendo: ¿Lloraremos en el mes quinto, con abstinencia, como lo hemos hecho ya por tantos años?
Vino, pues, a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:
Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en los meses quinto y séptimo estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí?
Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros mismos?
¿No son estas las palabras que publicó Jehová por medio de los profetas primeros, cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, y sus ciudades alrededor, y el sur y la campiña estaban poblados?
Vino palabra de Jehová a Zacarías, diciendo:
Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano;
no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.
Pero no quisieron escuchar, antes dieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;
pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu mediante los profetas primeros; vino, por tanto, grande enojo de Jehová de los ejércitos.
Y aconteció que así como él clamó y no escucharon, así ellos clamaron y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos;
antes los esparcí con torbellino entre todas las naciones que no conocían, y la tierra fue desolada tras ellos, sin quedar quien fuese ni viniese; pues tornaron en asolamiento la tierra deseable.