Malaquías es universalmente aceptado como canónico en todas las tradiciones cristianas importantes y en la Biblia hebrea. Es el último de los doce Profetas Menores y el libro final del Antiguo Testamento en la mayoría de los cánones cristianos. El libro es distintivo por su uso de un formato de diálogo de preguntas y respuestas entre Dios y el pueblo, abordando la apatía espiritual y la corrupción en el Judá postexílico.
Malaquías
Capítulo 3
He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.
¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.
Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como oro y como plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.
Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.
Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran falsamente, contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, y contra los que hacen injusticia al extranjero, y no me temen, dice Jehová de los ejércitos.
Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?
¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.
Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Y reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.
Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?
Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos delante de Jehová de los ejércitos?
Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad son prosperados; tentaron a Dios, y escaparon.
Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.
Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre perdona a su hijo que le sirve.
Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.