El Evangelio de Mateo es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas. Se encuentra en primer lugar en el Nuevo Testamento desde los primeros manuscritos, no por haber sido escrito primero, sino por su importancia como puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Mateo
Capítulo 17
Y SEIS días después, Jesús tomó á Pedro, y á Jacobo, y á Juan su hermano, y los llevó aparte á un monte alto:
Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos fueron blancos como la luz.
Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
Y respondiendo Pedro, dijo á Jesús: Señor, bien es que nos quedemos aquí: si quieres, hagamos aquí tres pabellones: para ti uno, para Moisés uno, y para Elías uno.
Mientras él aún hablaba, he aquí una nube de luz que los cubrió; y he aquí una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento; á él oid.
Y oyendo esto los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera.
Mas Jesús llegándose, los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.
Y alzando ellos sus ojos, á nadie vieron sino á Jesús solo.
Y descendiendo ellos del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis á nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.
Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen pues los escribas que es necesario que Elías venga primero?
Y respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías vendrá primero, y restaurará todas las cosas.
Mas os digo, que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del hombre padecerá de ellos.
Entonces los discípulos entendieron que les había hablado de Juan el Bautista.
Y como llegaron á las gentes, vino á él un hombre, hincándose de rodillas delante de él,
Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.
Y le he presentado á tus discípulos, y no le han podido sanar.
Y respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿hasta cuándo os he de sufrir? Traédmelo acá.
Y reprendió Jesús al demonio, y salió de él, y el muchacho fué sano desde aquella hora.
Entonces los discípulos llegándose á Jesús aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no lo pudimos echar fuera?
Y Jesús les dijo: Por vuestra poca fe. Porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis á este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
Mas este género no sale sino por oración y ayuno.
Y estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: Será entregado el Hijo del hombre en manos de hombres,
Y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera.
Y venido ellos á Capernaum, vinieron á Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: ¿Vuestro maestro no paga las dos dracmas?
El dice: Sí. Y cuando entró en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quién cobran los tributos ó el censo? ¿de sus hijos, ó de los extraños?
Pedro le dice: De los extraños. Y Jesús le dijo: Luego los hijos son libres.
Empero por no ofenderlos, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que subiere, tómalo, y abierta su boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti.