🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

El Evangelio de Mateo es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas. Se encuentra en primer lugar en el Nuevo Testamento desde los primeros manuscritos, no por haber sido escrito primero, sino por su importancia como puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Mateo

Capítulo 23

1

ENTONCES Jesús habló á las gentes y á sus discípulos,

2

Diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los Fariseos.

3

Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis según sus obras: porque dicen, y no hacen.

4

Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las hombros de los hombres; mas ellos ni aun con un dedo las quieren mover.

5

Antes hacen todas sus obras para ser vistos de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus vestidos;

6

Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;

7

Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbí, Rabbí.

8

Mas vosotros no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

9

Y no llaméis padre vuestro á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

10

Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

11

El que es mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

12

Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.

13

Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni entráis vosotros, ni dejáis entrar á los que están entrando.

14

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis larga oración: por tanto llevaréis más grave juicio.

15

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y después que es hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.

16

¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo, es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, es deudor.

17

¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro?

18

Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por la ofrenda que está sobre él, es deudor.

19

¡Ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, ó el altar que santifica á la ofrenda?

20

Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está encima.

21

Y el que jura por el templo, jura por él, y por el que habita en él.

22

Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que está sentado sobre él.

23

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta, y el eneldo, y el comino, y dejáis lo más importante de la ley, la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar aquello.

24

¡Guías ciegos! que coláis el mosquito, y tragáis el camello.

25

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo defuera del vaso y del plato; mas de dentro está lleno de robo y de injusticia.

26

¡Fariseo ciego! limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que lo de fuera también sea limpio.

27

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera parecen hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

28

Así también vosotros de fuera mostráis á los hombres justicia; mas de dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

29

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

30

Y decís: Si fuésemos en los días de nuestros padres, no seríamos sus compañeros en la sangre de los profetas.

31

Así que, testimonio dais contra vosotros mismos, que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas.

32

Vosotros pues, henchid la medida de vuestros padres.

33

¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo huiréis del juicio del infierno?

34

Por tanto, he aquí yo os envío profetas, y sabios, y escribas; y de ellos, á unos mataréis y crucificaréis, y á otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;

35

Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, á quien matasteis entre el templo y el altar.

36

De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generación.

37

Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!

38

He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

39

Porque os digo, que no me veréis desde ahora, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

23 / 28
52mateus em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible