🔊 ESCUCHAR CAPÍTULO

El Evangelio de Mateo es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas. Se encuentra en primer lugar en el Nuevo Testamento desde los primeros manuscritos, no por haber sido escrito primero, sino por su importancia como puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Mateo

Capítulo 6

1

MIRAD que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis merced de vuestro Padre que está en los cielos.

2

Cuando pues hicieres limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser alabados de los hombres; de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.

3

Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;

4

Para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público.

5

Y cuando orares, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.

6

Mas tú, cuando orares, entra en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.

7

Y orando, no seáis prolijos, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

8

No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

9

Vosotros pues oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre:

10

Venga tu reino; sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

12

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

13

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

14

Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial:

15

Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

16

Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar á los hombres que ayunan; de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.

17

Mas tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro;

18

Para no mostrar á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.

19

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan;

20

Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:

21

Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

22

La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso;

23

Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la lumbre que hay en ti son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?

24

Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios y á las riquezas.

25

Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer ó qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que la comida, y el cuerpo que el vestido?

26

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?

27

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir á su estatura un codo?

28

Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;

29

Pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

30

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?

31

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?

32

Porque los gentiles buscan todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.

33

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34

Así que, no os afanéis por el día de mañana; que el día mañana traerá su afán: basta al día su afán.

6 / 28
52mateus em Português — Bíblia Etíope | Kanon.Bible