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El Evangelio de Marcos es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.

Marcos

Capítulo 10

1

Y levantándose de allí, vino á los términos de Judea y á la otra parte del Jordán: y volvió el pueblo á juntarse á él; y les enseñaba otra vez como solía.

2

Y llegándose los Fariseos, le preguntaron, tentándole: ¿Es lícito al marido despedir á su mujer?

3

Y él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?

4

Y ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de despido, y despedirla.

5

Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento.

6

Empero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.

7

Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer.

8

Y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino una carne.

9

Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

10

Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.

11

Y les dice: Cualquiera que dejare á su mujer y se casare con otra, comete adulterio contra ella.

12

Y si la mujer dejare á su marido y se casare con otro, comete adulterio.

13

Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reñían á los que los presentaban.

14

Y Jesús, viéndo lo, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir á mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.

15

De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

16

Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos encima de ellos, los bendecía.

17

Y saliendo él para seguir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

18

Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.

19

Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra á tu padre y á tu madre.

20

El entonces respondiendo, le dice: Maestro, todo esto he guardado desde mi juventud.

21

Y Jesús, mirándole, amóle, y dícele: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

22

Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.

23

Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán los que tienen riquezas en el reino de Dios!

24

Y los discípulos se asombraron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, volvió á decirles: Hijos, ¡cuán dificil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!

25

Más fácil cosa es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

26

Y ellos se asombraban más, diciendo dentro de sí: ¿Quién, pues, podrá salvarse?

27

Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

28

Y comenzó Pedro á decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.

29

Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó tierras, por causa de mí y del evangelio,

30

Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, y hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

31

Empero muchos primeros serán postreros, y los postreros primeros.

32

Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesús iba delante de ellos, y se asombraron, y le seguían con miedo. Y volviendo á tomar los doce aparte, comenzóles á decir las cosas que le habían de acontecer:

33

He aquí, subimos á Jerusalem; y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles;

34

Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.

35

Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron á él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos.

36

El entonces les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

37

Y ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria, el uno se siente á tu diestra, y el otro á tu siniestra.

38

Y Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el vaso que yo bebo, ó ser bautizados con el bautismo de que yo soy bautizado?

39

Y ellos dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad, el vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados;

40

Mas el sentaros á mi diestra y á mi siniestra, no es mío darlo sino á aquellos para quien está aparejado.

41

Y como los diez lo oyeron, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.

42

Mas Jesús llamándolos, les dice: Sabéis que los que se tienen por príncipes de las gentes, se enseñorean de ellas; y los que son entre ellos grandes, tienen potestad sobre ellas.

43

Mas no será así entre vosotros; antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor;

44

Y cualquiera que de vosotros quisiere ser el primero, será siervo de todos.

45

Porque el Hijo del hombre tampoco vino para que le sirvan, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

46

Y vinieron á Jericó; y saliendo él de Jericó, y sus discípulos y una gran compañía, Bartimeo, el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.

47

Y oyendo que era Jesús Nazareno, comenzó á dar voces, y decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

48

Y muchos le reprendían, que callase; mas él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

49

Y parándose Jesús, dijo: Llamadle. Y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza, levántate, te llama.

50

El entonces, arrojando su capa, se levantó, y vino á Jesús.

51

Y respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Rabboni, que recobre la vista.

52

Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego recobró la vista, y siguió á Jesús en el camino.

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