El Evangelio de Marcos es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.
Marcos
Capítulo 11
Y como se acercaron á Jerusalem, á Bethphé y Bethania, al monte de las Olivas, envía dos de sus discípulos,
Y les dice: Id á la aldea que está delante de vosotros; y luego como entrareis en ella, hallaréis un pollino atado, sobre el que ningún hombre ha subido; desatadle, y traedle.
Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo ha menester; y luego lo enviará acá.
Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera entre dos caminos; y le desatan.
Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?
Mas ellos les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron ir.
Y trajeron el pollino á Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.
Y muchos tendían sus mantos por el camino; y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino.
Y los que iban delante, y los que venían detrás, daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Bendito el reino de nuestro padre David, que viene! ¡Hosanna en las alturas!
Y entró Jesús en Jerusalem, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como era ya tarde, salió á Bethania con los doce.
Y al día siguiente, saliendo de Bethania, tuvo hambre.
Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fué á ver si quizá hallaría algo en ella; y cuando llegó á ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos.
Y respondiendo Jesús, díjole: Nunca más para siempre coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.
Y vinieron á Jerusalem; y entrando Jesús en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;
Y no consentía que alguien llevase vaso por el templo.
Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito que mi casa, casa de oración será llamada de todos los Gentiles? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto toda la gente estaba admirada de su doctrina.
Mas como fué tarde, Jesús salió fuera de la ciudad.
Y pasando por la mañana, vieron la higuera seca de raíces.
Y acordándose Pedro, le dice: ¡Rabí! he aquí, la higuera que maldijiste, se ha secado.
Y respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios.
Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no vacilare en su corazón, sino creyere que ha de hacer lo que dice, lo hará.
Por tanto os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone á vosotros vuestras ofensas.
Porque si vosotros no perdonareis, ni vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
Y volvieron á Jerusalem; y andando él por el templo, vienen á él los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos;
Y le dicen: ¿Con qué potestad haces estas cosas? ¿Y quién te dió esta potestad para hacer estas cosas?
Y respondiendo Jesús, les dice: Os preguntaré también una palabra; respondedme, y os diré con qué potestad hago estas cosas.
El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres? Respondedme.
Y ellos pensaban entre sí diciendo: Si dijéremos, del cielo; dirá: ¿Por qué pues no le creísteis?
¿Y si dijéremos, de los hombres? temían al pueblo: porque todos tenían á Juan que verdaderamente era profeta.
Y respondiendo, dicen á Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dice: Tampoco yo os digo con qué potestad hago estas cosas.