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El Evangelio de Marcos es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.

Marcos

Capítulo 12

1

Y comenzó á hablarles por parábolas: Un hombre plantó una viña, y la cercó de vallado, y cavó un lagar, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y se partió lejos.

2

Y envió á los labradores, á su tiempo, un siervo, para que recibiese de los labradores del fruto de la viña.

3

Mas ellos, tomándole, le hirieron, y enviaron vacío.

4

Y volvió á enviarles otro siervo; y apedreándole, le hirieron en la cabeza, y enviaron afrentado.

5

Y envió otro; y á aquél mataron; y á muchos otros, hiriendo á los unos, y matando á los otros.

6

Teniendo pues aún un hijo suyo, amado, enviólo también á ellos el postrero, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo.

7

Mas los labradores, entre sí, dijeron: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.

8

Y tomándole, le mataron, y echaron fuera de la viña.

9

¿Qué pues hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros.

10

¿No habéis leído esta Escritura: La piedra que desecharon los que edificaban, Ésta es hecha por cabeza de esquina:

11

Del Señor es hecho, Y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

12

Y procuraban prenderle, porque entendían que decía aquella parábola contra ellos; mas temían al pueblo: y dejándole, se fueron.

13

Y le enviaron algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le prendiesen en alguna palabra.

14

Y ellos viniendo, le dicen: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios: ¿Es lícito dar tributo á César, ó no? ¿Daremos, ó no daremos?

15

Mas él, entendiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme un denario para que lo vea.

16

Y ellos se lo trajeron; y les dice: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Y le dijeron: De César.

17

Y respondiendo Jesús, les dijo: Dad á César lo que es de César, y á Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de ello.

18

Entonces vinieron á él los Saduceos, que dicen no haber resurrección, y le preguntaron, diciendo:

19

Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere, y dejare mujer, y no dejare hijos, que su hermano tome su mujer, y levante simiente á su hermano.

20

Hubo pues siete hermanos: y el primero tomó mujer, y muriendo, no dejó simiente.

21

Y el segundo la tomó, y murió, y ni aquél dejó simiente; y el tercero de la misma manera.

22

Y la tomaron los siete, y no dejaron simiente; y después de todos murió también la mujer.

23

En la resurrección, pues, cuando resucitaren, ¿de cuál de ellos será mujer? porque los siete la tuvieron por mujer.

24

Y respondiendo Jesús, les dice: ¿No por eso errais, ignorando las Escrituras, y la potencia de Dios?

25

Porque cuando resucitaren de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento; mas son como los ángeles que están en los cielos.

26

Y de que los muertos hayan de resucitar, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, como le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

27

Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Así que vosotros mucho errais.

28

Y llegándose uno de los escribas que los había oído disputar, sabiendo que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

29

Y Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

30

Y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todo tu pensamiento, y de todas tus fuerzas: este es el principal mandamiento.

31

Y el segundo es semejante á él: Amarás á tu prójimo como á tí mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

32

Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

33

Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á uno mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios.

34

Y Jesús viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

35

Y respondiendo Jesús, decía enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

36

Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

37

Pues el mismo David le llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud le oía de buena gana.

38

Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que quieren andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas,

39

Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

40

Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán más duro juicio.

41

Y estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

42

Y viniendo una viuda pobre, echó dos blancas, que son un maravedí.

43

Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;

44

Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su indigencia echó todo lo que tenía, todo su alimento.

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