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El Evangelio de Marcos es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.

Marcos

Capítulo 15

1

Y luego por la mañana, teniendo consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos y escribas y todo el concilio, atando á Jesús, le llevaron, y entregaron á Pilato.

2

Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.

3

Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban de muchas cosas.

4

Y Pilato volvió á preguntarle, diciendo: ¿No respondes nada? Mira cuántas cosas testifican contra ti.

5

Mas Jesús ni aun nada respondió; de tal manera que Pilato se maravillaba.

6

Y en el día de la fiesta les soltaba un preso, el que pidiesen.

7

Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de sedición, los cuales en una sedición habían cometido homicidio.

8

Y viniendo la multitud, comenzó á pedir lo que siempre les solía hacer.

9

Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?

10

Porque sabía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes.

11

Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que antes les soltase á Barrabás.

12

Y Pilato respondiendo, les dijo otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los Judíos?

13

Y ellos volvieron á dar voces: Crucifícale.

14

Mas Pilato les dijo: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos más gritaban: Crucifícale.

15

Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabás, y entregó á Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.

16

Y los soldados le llevaron dentro del atrio, que es el pretorio; y llamaron á toda la compañía.

17

Y le visten de púrpura; y puesta una corona de espinas, se la entretejen;

18

Y comienzan á saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos!

19

Y le herían en su cabeza con una caña, y escupían en él, y puestas las rodillas, le adoraban.

20

Y después que hubieron escarnecido de él, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.

21

Y á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, le obligaron á que llevase su cruz.

22

Y le llevaron al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir, Lugar de la Calavera.

23

Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.

24

Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos qué llevaría cada uno.

25

Y era la hora de tercera cuando le crucificaron.

26

Y el título de su causa escrito arriba: EL REY DE LOS JUDIOS.

27

Y crucificaron con él dos ladrones, el uno á su diestra, y el otro á su siniestra.

28

Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fué contado.

29

Y los que pasaban le blasfemaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah, tú que derribas el templo, y en tres días lo edificas!

30

Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz.

31

Y asimismo los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo, decían unos á otros con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no puede salvarse.

32

El Cristo, el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados juntamente con él, le vituperaban.

33

Y venida la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.

34

Y á la hora de nona, Jesús clamó á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

35

Y oyéndo lo algunos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías.

36

Y corrió uno, y llenó una esponja de vinagre, y puesto en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle.

37

Mas Jesús, dando una gran voz, espiró.

38

Y el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo.

39

Y el centurión que estaba delante de él, viendo que así había clamado y espiró, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.

40

Y también estaban unas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;

41

Las cuales cuando él estaba en Galilea, le seguían, y le servían; y otras muchas que habían subido juntamente con él á Jerusalem.

42

Y cuando fué la tarde, porque era la víspera de la Pascua, que es el día antes del sábado,

43

Vino José de Arimatea, varón noble, que también era discípulo esperando el reino de Dios, y osó entrar á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

44

Y Pilato se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya era muerto.

45

Y entendido del centurión, dió el cuerpo á José.

46

El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana, y le puso en un sepulcro, que estaba cavado en una peña, y revuelta una losa á la puerta del sepulcro.

47

Y María Magdalena y María de José miraban dónde le ponían.

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