El Evangelio de Marcos es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.
Marcos
Capítulo 7
Y se juntan á él los Fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalem;
Los cuales viendo á algunos de sus discípulos comer pan con manos comunes, es á decir, no lavadas, los condenaban.
Porque los Fariseos y todos los Judíos, teniendo la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavaren las manos, no comen.
Y volviendo de la plaza, si no se lavaren, no comen. Y otras muchas cosas hay, que las tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los vasos de metal, y de las camas.
Y le preguntaron los Fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme á la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos comunes?
Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, Mas su corazón lejos está de mí.
Y en vano me honran, Enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.
Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradición de los hombres; los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.
Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.
Porque Moisés dijo: Honra á tu padre y á tu madre; y: El que maldijere al padre ó á la madre, muera irremisiblemente.
Mas vosotros decís: Si un hombre dijere al padre ó á la madre: Corbán es toda mi ayuda que de mí pudieras esperar, (que es decir, ofrenda á Dios) luego le dais licencia.
Y no le dejáis hacer más por su padre ó por su madre;
Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que disteis; y muchas cosas hacéis semejantes á estas.
Y llamando á toda la multitud, les decía: Oidme todos, y entended:
Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.
Si alguno tiene oídos para oir, oiga.
Y como se apartó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola.
Y les dice: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar;
Porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale á la secreción? Esto decía, haciendo limpias todas las viandas.
Mas dijo: Lo que sale del hombre, aquello contamina al hombre.
Porque de dentro del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las deshonestidades, la ojo malo, las injurias, la soberbia, la insensatez.
Todos estos males de dentro salen, y contaminan al hombre.
Y levantándose de allí, se fué á los términos de Tiro y de Sidón; y entrando en casa, quiso que nadie lo supiese; mas no pudo esconderse.
Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se postró á sus pies.
La mujer era Griega, Sirofenisa de nación; y le rogaba que echase fuera el demonio de su hija.
Mas Jesús le dijo: Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo á los perrillos.
Y respondiendo ella, le dice: Sí, Señor; mas aun los perrillos debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.
Y le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.
Y como fué á su casa, halló que el demonio había salido, y á su hija echada sobre la cama.
Y volviendo á salir de los términos de Tiro y de Sidón, vino al mar de Galilea, por medio de los términos de Decápolis.
Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que pusiese la mano sobre él.
Y tomándole aparte de la multitud, metió sus dedos en sus oídos, y escupiendo, tocó su lengua;
Y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dice: Effatha, que es decir, sé abierto.
Y luego fueron abiertos sus oídos, y la liga de su lengua se desató, y hablaba bien.
Y les mandó que no lo dijesen á nadie; mas cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.
Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo hace todo: hace oir á los sordos y hablar á los mudos.