El Evangelio de Marcos es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.
Marcos
Capítulo 8
En aquellos días, como había grande multitud, y no tenían qué comer, llamando Jesús á sus discípulos, les dice:
Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;
Y si los enviare en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino, porque algunos de ellos han venido de lejos.
Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á éstos de pan aquí en el desierto?
Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.
Entonces mandó á la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, haciendo gracias, los partió, y dió á sus discípulos que los pusiesen delante; y los pusieron delante á la multitud.
Tenían también unos pocos pececillos; y bendiciéndolos, mandó que también los pusiesen delante.
Y comieron, y se hartaron; y alzaron de lo que sobró de los pedazos, siete espuertas.
Y eran los que comieron como cuatro mil: y los despidió.
Y luego entrando en el barco con sus discípulos, vino á las partes de Dalmanutha.
Y vinieron los Fariseos, y comenzaron á altercar con él, pidiéndole señal del cielo, tentándole.
Y gimiendo en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo, que no se dará señal á esta generación.
Y dejándolos, volvió á entrar en el barco, y se fué á la otra ribera.
Y olvidáronse de traer pan, y ni aun tenían consigo sino un pan en el barco.
Y les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Herodes.
Y altercaban los unos con los otros, diciendo: Porque no tenemos pan.
Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué altercáis, porque no tenéis pan? ¿No consideráis ni entendéis? ¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón?
¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis?
Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Ellos dicen: Doce.
Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dicen: Siete.
Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?
Y vino á Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.
Entonces tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, puestas las manos encima de él, le preguntó si veía algo.
Y él mirando, dijo: Veo los hombres, porque los veo como árboles que andan.
Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué restablecido, y vió de lejos y claramente á todos.
Y le envió á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas á nadie en la aldea.
Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.
Entonces él les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Y respondiendo Pedro, le dice: Tú eres el Cristo.
Y les apercibió que no dijesen de él á nadie.
Y comenzó á enseñarles que convino que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar después de tres días.
Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó á reprender.
Y él, volviéndose y mirando á sus discípulos, reprendió á Pedro, diciendo: Vete detrás de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.
Y llamando á la gente con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.