El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.
Lucas
Capítulo 1
Puesto que muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,
Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,
Parecióme también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh excellentísimo Teófilo,
Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido instruído.
Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; y su mujer era de las hijas de Aarón, y llamábase Elisabet.
Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.
Y no tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada.
Y aconteció que ejerciendo él el sacerdocio delante de Dios, por el turno de su clase,
Conforme á la costumbre del sacerdocio, fué sorteado, y entró en el templo del Señor á perfumar.
Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando al tiempo de la fragancia.
Y se le apareció un ángel del Señor, puesto en pie á la derecha del altar del perfume.
Y turbóse Zacarías viéndole, y cayó temor sobre él.
Y el ángel le dice: Zacarías, no temas; porque tu oración es oída, y tu mujer Elisabet te dará á luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.
Y tendrás gozo y alegría; y muchos se regocijarán de su nacimiento.
Porque será grande delante del Señor; y no beberá vino ni sidra; y será henchido del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.
Y á muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos.
E irá delante de él con el espíritu y poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido.
Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer de edad avanzada.
Y respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas.
Y he aquí, serás mudo, y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo.
Y el pueblo estaba esperando á Zacarías, y se maravillaba de que él se detuviese en el templo.
Y como salió, no les podía hablar; y entendieron que había visto visión en el templo; porque él les hablaba por señas, y quedó mudo.
Y como se cumplieron los días de su ministerio, se fué á su casa.
Y después de aquellos días, concibió su mujer Elisabet, y se encubrió cinco meses, diciendo:
Porque así me ha hecho el Señor en los días en que miró para quitarme mi afrenta entre los hombres.
Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galilea llamada Nazaret,
A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
Y entrando el ángel á ella, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
Mas ella, cuando le vió, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta.
Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia de Dios.
Y he aquí, concebirás en tu vientre, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
Y reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y su reino no tendrá fin.
Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
Y respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
Y he aquí, tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;
Porque ninguna cosa es imposible para Dios.
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme á tu palabra. Y el ángel se fué de su presencia.
Y levantándose María en aquellos días, fué á la montaña con prisa, á una ciudad de Judá;
Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet.
Y aconteció que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo;
Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
¿Y de dónde esto á mí, que venga la madre de mi Señor á mí?
Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación á mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.
Y dijo María: Engrandece mi alma al Señor;
Y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado á la bajeza de su sierva; Porque he aquí, desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Y santo es su nombre.
Y su misericordia es de generación á generación A los que le temen.
Hizo valentía con su brazo; Esparció los soberbios en el pensamiento de su corazón.
Quitó los poderosos de los asientos, Y ensalzó los humildes.
A los hambrientos hinchió de bienes, Y á los ricos envió vacíos.
Recibió á Israel su siervo, Acordándose de la misericordia;
Como habló á nuestros padres, Para con Abraham y su simiente para siempre.
Y se quedó María con ella como tres meses; y se volvió á su casa.
Y á Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo.
Y oyeron los vecinos y sus parientes que Dios había magnificado su misericordia para con ella; y se regocijaban con ella.
Y aconteció que al octavo día vinieron á circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías.
Y respondiendo su madre, dijo: No; sino se llamará Juan.
Y le dijeron: ¿Por qué? pues ninguno hay en tu parentela que se llame con este nombre.
Y preguntaron por señas á su padre, ¿cómo le quería llamar?
Y él, pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.
Y luego fué abierta su boca y suelta su lengua, y habló, bendiciendo á Dios.
Y hubo temor sobre todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas;
Y todos los que las oían, las ponían en su corazón, diciendo: ¿Qué, pues, será este niño? Y la mano del Señor era con él.
Y Zacarías su padre fué lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:
Bendito el Señor Dios de Israel, Que visitó y redimió á su pueblo;
Y nos levantó un cuerno de salud En la casa de David su siervo;
Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;
Salvación de nuestros enemigos, Y de la mano de todos los que nos aborrecen;
Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordarse de su santo pacto;
Del juramento que juró á Abraham nuestro padre, Que nos había de dar,
Que libertados de la mano de nuestros enemigos, Le serviríamos sin temor,
En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás delante de la faz del Señor, para aparejar sus caminos;
Para dar conocimiento de salud á su pueblo, Para la remisión de sus pecados,
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, Con que nos visitó desde lo alto la aurora,
Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, Para encaminar nuestros pies por camino de paz.
Y el niño crecía, y fortalecíase en espíritu; y estuvo en los desiertos hasta el día de su manifestación á Israel.