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El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.

Lucas

Capítulo 13

1

En este mismo tiempo, estaban allí unos que le contaban de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios.

2

Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque padecieron tales cosas, más pecadores eran que todos los Galileos?

3

No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente.

4

O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?

5

No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis semejantemente.

6

Dijo también esta parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y vino á buscar fruto en ella, y no lo halló.

7

Y dijo al viñador: He aquí tres años ha que vengo á buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿por qué ocupará aún la tierra?

8

El entonces respondiendo, le dice: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave y estercole.

9

Y si diere fruto, bien; y si no, después la cortarás.

10

Y enseñaba en una sinagoga en un sábado.

11

Y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad dieciocho años, y andaba encorvada, que en ninguna manera se podía enderezar.

12

Como Jesús la vió, llamóla, y díjole: Mujer, eres suelta de tu enfermedad.

13

Y puso las manos sobre ella; y luego se enderezó, y glorificaba á Dios.

14

Y respondiendo el príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en sábado, dijo á la multitud: Seis días hay en que es necesario obrar; en éstos pues venid, y sed sanados, y no en día de sábado.

15

Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey ó su asno del pesebre, y lo lleva á beber?

16

Y á esta hija de Abraham, que ató Satanás he aquí dieciocho años, ¿no era digno de ser suelta de esta atadura en día de sábado?

17

Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; y todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas que por él eran hechas.

18

Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y á qué lo compararé?

19

Semejante es al grano de mostaza, que tomándolo un hombre, lo sembró en su huerto; y creció, y se hizo un árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.

20

Y otra vez dijo: ¿A qué compararé el reino de Dios?

21

Semejante es á la levadura, que tomó una mujer, y la escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fué leudado.

22

Y pasaba por todas las ciudades y aldeas, enseñando, y caminando á Jerusalem.

23

Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

24

Porfiad á entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

25

Después que el padre de la familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis fuera á estar, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.

26

Entonces comenzaréis á decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

27

Y os dirá: Dígoos, no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad.

28

Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis á Abraham, y á Isaac, y á Jacob, y á todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros ser excluidos.

29

Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán en la mesa en el reino de Dios.

30

Y he aquí, son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros.

31

Aquel mismo día llegaron unos Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.

32

Y les dijo: Id, decid á aquella zorra: He aquí, echo fuera los demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.

33

Mas es necesario que hoy y mañana y pasado mañana camine; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalem.

34

¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que te son enviados! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina á sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!

35

He aquí vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

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