El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.
Lucas
Capítulo 14
Y aconteció que un sábado, habiendo entrado para comer en casa de un príncipe de los Fariseos, ellos le acechaban.
Y he aquí un hombre hidrópico estaba delante de él.
Y respondiendo Jesús, habló á los doctores de la ley y á los Fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado?
Y ellos callaron. Y él tomó al hombre, y le sanó, y le despidió.
Y respondiendo á ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno ó su buey cayere en un pozo, no le sacará luego en día de sábado?
Y no le podían responder á esto.
Y propuso una parábola á los convidados, mirando cómo escogían las primeras sillas á la mesa, diciéndoles:
Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar; porque quizás otro más honrado que tú esté convidado de él;
Y viniendo el que te convidó á ti y á él, te diga: Da lugar á éste; y entonces comiences con vergüenza á tomar el postrero lugar.
Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrero lugar; para que cuando viniere el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que están juntamente contigo á la mesa.
Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.
Dijo también al que le había convidado: Cuando hicieres comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque quizás ellos te vuelvan á convidar, y te sea pagado.
Mas cuando hicieres banquete, llama á pobres, mancos, cojos, ciegos;
Y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.
Oyendo esto uno de los que estaban juntamente sentados á la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de Dios.
Entonces él dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó á muchos.
Y á la hora de la cena envió su siervo á decir á los convidados: Venid, que ya todo está aparejado.
Y comenzaron todos á una excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir á verla; ruégote que me tengas por excusado.
Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy á probarlos; ruégote que me tengas por excusado.
Y el otro dijo: He tomado mujer, y por tanto no puedo ir.
Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.
Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.
Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por las vallados, y fuérzalos á entrar, para que se llene mi casa.
Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.
Y grandes compañías iban con él; y volviéndose, les dijo:
Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.
Y el que no lleva su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y cuenta el gasto, si tiene lo que necesita para acabarla?
Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean, comiencen á hacer burla de él,
Diciendo: Este hombre comenzó á edificar, y no pudo acabar.
¿O qué rey, yendo á hacer guerra contra otro rey, no se sienta primero y consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil?
De otra manera, estando aún él lejos, le envía una embajada, y le pide condiciones de paz.
Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia á todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.
Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué será sazonada?
Ni para la tierra, ni para el muladar es útil; fuera la echan. El que tiene oídos para oír, oiga.