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El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.

Lucas

Capítulo 15

1

Y llegaban á él todos los publicanos y pecadores, para oirle.

2

Y los Fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Éste á los pecadores recibe, y con ellos come.

3

Y él les dijo esta parábola, diciendo:

4

¿Qué hombre de vosotros, que tiene cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta que la halle?

5

Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;

6

Y llegando á casa, llama á los amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.

7

Os digo que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

8

¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la vela, y barre la casa, y busca con diligencia hasta que la halle?

9

Y después que la halla, junta á sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.

10

Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios de un pecador que se arrepiente.

11

Y dijo: Un hombre tenía dos hijos;

12

Y el menor de ellos dijo á su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece. Y él les repartió la hacienda.

13

Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fué lejos á una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.

14

Y después que hubo gastado todo, vino una grande hambre en aquella provincia, y él comenzó á tener necesidad.

15

Y fué y se allegó á uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió á su hacienda para que apacentase los puercos.

16

Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie le daba.

17

Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

18

Me levantaré é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

19

Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como á uno de tus jornaleros.

20

Y levantándose, vino á su padre. Y cuando aun estaba lejos, lo vió su padre, y fué movido á misericordia, y corriendo, se echó sobre su cuello, y le besó.

21

Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

22

Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y dadle un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.

23

Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

24

Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado. Y comenzaron á hacer fiesta.

25

Y su hijo mayor estaba en el campo; y como vino y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas.

26

Y llamando á uno de los mozos, le preguntó qué era aquello.

27

Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha matado el becerro grueso, porque le ha recibido bueno y salvo.

28

Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.

29

Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no he traspasado tu mandamiento, y nunca me diste un cabrito para regocijarme con mis amigos.

30

Mas cuando vino este tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso.

31

El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

32

Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos; porque este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado.

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