El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.
Lucas
Capítulo 17
Y dijo á sus discípulos: Imposible es que no vengan escándalos; mas ¡ay de aquél por quien vienen!
Mejor le fuera si se le atase al cuello una piedra de molino, y se le lanzase en la mar, que escandalice á uno de estos pequeños.
Mirad por vosotros mismos: Si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.
Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale.
Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, podríais decir á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en la mar; y os obedecería.
¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara ó apacienta, luego que vuelve del campo, le dice: Pasa, siéntate á la mesa?
¿No le dice antes: Adereza qué cene, y cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido, y después de esto come y bebe tú?
¿Da gracias á tal siervo porque hizo lo que le había sido mandado? No pienso.
Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todas las cosas que os son mandadas, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.
Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria y Galilea.
Y entrando en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos;
Y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció que yendo, fueron limpios.
Y uno de ellos, como vió que había sido limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz;
Y se postró sobre el rostro á sus pies, dándole gracias; y éste era Samaritano.
Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve, dónde están?
¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios sino este extranjero?
Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia;
Ni dirán: Helo aquí, ó helo allí; porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.
Y dijo á sus discípulos: Vendrán días cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis.
Y os dirán: Helo aquí, ó helo allí. No vayáis, ni los sigáis.
Porque como el relámpago que relampaguea de la una parte debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así será también el Hijo del hombre en su día.
Mas es necesario que primero padezca muchas cosas, y sea reprobado de esta generación.
Y como fué en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre.
Comían, bebían, se casaban, se daban en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca; y vino el diluvio, y destruyó á todos.
Asimismo como fué en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;
Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó á todos.
Lo mismo será el día que el Hijo del hombre se manifestará.
En aquel día, el que estuviere en la azotea, y sus muebles en casa, no descienda á tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.
Acordaos de la mujer de Lot.
Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la salvará.
Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.
Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada.
Dos estarán en un campo; el uno será tomado, y el otro dejado.
Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas.