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El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.

Lucas

Capítulo 20

1

Y aconteció un día, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, se llegaron los príncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos;

2

Y le hablaron, diciendo: Din os: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿y quién es el que te ha dado esta potestad?

3

Y respondiendo él, les dijo: Os preguntaré también yo una palabra; respondedme:

4

El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres?

5

Y ellos pensaban entre sí, diciendo: Que si dijéremos, del cielo; dirá: ¿Por qué no le creisteis?

6

Y si dijéremos, de los hombres; todo el pueblo nos apedreará; porque están ciertos que Juan era profeta.

7

Y respondieron: No sabían de dónde fuese.

8

Y Jesús les dijo: Tampoco yo os digo con qué potestad hago estas cosas.

9

Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó á labradores, y estuvo fuera por mucho tiempo.

10

Y á su tiempo envió á los labradores un siervo, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores, azotándole, le enviaron vacío.

11

Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos, á éste también azotado y afrentado, le enviaron vacío.

12

Y tornó á enviar el tercero; y ellos también á éste hirieron y echaron fuera.

13

Y el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado; quizás cuando viere á éste, le tendrán respeto.

14

Mas los labradores, cuando le vieron, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra.

15

Y echándole fuera de la viña, le mataron. ¿Qué pues les hará el señor de la viña?

16

Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como oyeron esto, dijeron: Dios nos libre.

17

Mas él, mirándolos, dijo: ¿Pues qué es esto que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores, Esta fué hecha por cabeza de esquina?

18

Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.

19

Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos decía esta parábola; mas temieron al pueblo.

20

Y acechándole, enviaron espías, los cuales se simulasen justos, para que le tomasen en alguna palabra, para entregarle á la potestad y autoridad del gobernador.

21

Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no tienes respeto á persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad.

22

¿Nos es lícito dar tributo á César, ó no?

23

Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?

24

Mostradme la moneda. ¿De quién tiene imagen é inscripción? Y respondiendo, dijeron: De César.

25

Y él les dijo: Dad pues á César lo que es de César, y á Dios lo que es de Dios.

26

Y no pudieron reprender su palabra delante del pueblo; antes maravillados de su respuesta, callaron.

27

Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron,

28

Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere, teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome á su mujer, y levante simiente á su hermano.

29

Hubo pues siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.

30

Y la tomó el segundo, y murió él sin hijos.

31

Y la tomó el tercero; y asimismo también todos siete, y murieron, y no dejaron hijos.

32

Y después de todos murió también la mujer.

33

En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer? porque los siete la tuvieron por mujer.

34

Y respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento;

35

Mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento:

36

Porque no puedan ya más morir; porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.

37

Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó junto á la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

38

Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven á él.

39

Y respondiendo algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

40

Y no osaron preguntarle más cosa alguna.

41

Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

42

Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,

43

Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

44

Pues David le llama Señor; ¿cómo pues es su hijo?

45

Y oyéndolo todo el pueblo, dijo á sus discípulos:

46

Guardaos de los escribas, que quieren andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

47

Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán más duro juicio.

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