El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.
Lucas
Capítulo 21
Y mirando, vió á los ricos que echaban sus dones en el arca;
Vió también una viuda pobrecilla, que echaba allí dos blancas;
Y dijo: De cierto os digo, que esta viuda pobre echó más que todos;
Porque todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta de su necesidad echó todo el sustento que tenía.
Y hablando algunos del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas, dijo:
De estas cosas que veis, días vendrán en que no será dejada piedra sobre piedra, que no sea destruída.
Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas comenzarán á hacerse?
Y él dijo: Mirad que no seáis engañados; porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y el tiempo cerca está. Por tanto, no vayáis en pos de ellos.
Y cuando oyereis de guerras y de sediciones, no os turbéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; mas el fin no será luego.
Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino;
Y habrá grandes terremotos por los lugares, y hambres y pestilencias; habrá también espantos y grandes señales del cielo.
Mas antes de todas estas cosas, os echarán mano, y os perseguirán, entregándoos á las sinagogas y á las cárceles; y seréis llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.
Y esto os acontecerá para testimonio.
Por tanto, poned en vuestros corazones que no penséis antes cómo habéis de responder;
Porque yo os daré boca y sabiduría, á la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán.
Y aun seréis entregados de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán á algunos de vosotros;
Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.
Mas ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.
En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.
Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.
Entonces los que están en Judea, huyan á los montes; y los que están en medio de ella, váyanse; y los que están en los campos, no entren en ella.
Porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! porque habrá grande angustia en la tierra, é ira sobre este pueblo.
Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos á todas las gentes; y Jerusalem será hollada de los Gentiles, hasta que los tiempos de los Gentiles sean cumplidos.
Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes, confusas á causa del bramido de la mar y de las ondas;
Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra; porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.
Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en la nube con potencia y gran gloria.
Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y alzad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.
Y refirió una parábola: Mirad la higuera, y todos los árboles;
Cuando ya producen el fruto, sabéis que el verano está cerca.
Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, sabed que el reino de Dios está cerca.
De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto sea hecho.
El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
Y mirad por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga sobre vosotros de repente aquel día.
Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar delante del Hijo del hombre.
Y enseñaba de día en el templo, y de noche saliendo, se estaba en el monte que se llama de las Olivas.
Y todo el pueblo madrugaba á él para oirle en el templo.