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El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.

Lucas

Capítulo 24

1

Y el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado, y algunas otras con ellas.

2

Y hallaron la piedra revuelta del sepulcro.

3

Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

4

Y aconteció que estando ellas perplejas de esto, he aquí dos varones se pararon junto á ellas con vestidos resplandecientes.

5

Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro á tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

6

No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló, cuando aun estaba en Galilea,

7

Diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.

8

Y ellas se acordaron de sus palabras,

9

Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas á los once, y á todos los demás.

10

Y eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las otras con ellas, las que dijeron estas cosas á los apóstoles.

11

Mas á ellos les parecían como locura las palabras de ellas, y no las creían.

12

Mas levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y mirando, vió los lienzos solos, y se fué á casa maravillándose de lo que había sucedido.

13

Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día á una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmaús.

14

Y ellos hablaban entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.

15

Y aconteció que yendo ellos hablando entre sí, y preguntándose, el mismo Jesús se llegó, é iba con ellos.

16

Mas los ojos de ellos estaban detenidos, para que no le conociesen.

17

Y les dijo: ¿Qué pláticas son éstas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes?

18

Y respondiendo el uno llamado Cleofas, le dijo: ¿Tú sólo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?

19

El entonces les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fué varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

20

Y cómo los príncipes de los sacerdotes y nuestros príncipes le entregaron á sentencia de muerte, y le crucificaron.

21

Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir á Israel; y ahora sobre todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.

22

Aun también nos han espantado unas mujeres de entre nosotros, las cuales fueron de mañana al sepulcro;

23

Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también vieron visión de ángeles, los cuales dicen que él vive.

24

Y fueron algunos de los que están con nosotros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres dijeron; mas á él no le vieron.

25

Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!

26

¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?

27

Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían.

28

Y llegaron á la aldea donde iban; y él hizo como que iba más adelante.

29

Mas ellos le forzaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque atardece, y el día ya ha declinado. Entró pues para estarse con ellos.

30

Y aconteció, que como se sentó con ellos á la mesa, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles.

31

Y entonces les fueron abiertos los ojos, y le conocieron; mas él se desapareció de ellos.

32

Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

33

Y levantándose en la misma hora, se volvieron á Jerusalem, y hallaron á los once reunidos, y á los que estaban con ellos,

34

Que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido á Simón.

35

Entonces ellos contaban las cosas que habían acontecido en el camino, y cómo le habían conocido en el partimiento del pan.

36

Y mientras ellos aun hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz á vosotros.

37

Entonces ellos, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu.

38

Mas él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones?

39

Mis manos y mis pies, vedme, que yo mismo soy; palpadme, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

40

Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies.

41

Y no creyéndolo aún ellos de gozo, y maravillándose, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?

42

Entonces ellos le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel.

43

Y él tomó, y comió delante de ellos.

44

Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos.

45

Entonces les abrió el entendimiento, para que entendiesen las Escrituras;

46

Y les dijo: Así está escrito, y así fué necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;

47

Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de los pecados en todas las gentes, comenzando desde Jerusalem.

48

Y vosotros sois testigos de estas cosas.

49

Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros quedaos en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto.

50

Y sacólos fuera hasta Bethania; y alzando sus manos, los bendijo.

51

Y aconteció que bendiciéndolos, se apartó de ellos, y fué llevado arriba al cielo.

52

Y ellos, después de haberle adorado, se volvieron á Jerusalem con gran gozo;

53

Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amén.

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