El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.
Lucas
Capítulo 5
Y aconteció que estando él junto al lago de Genezaret, la gente se agolpaba sobre él para oir la palabra de Dios.
Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban las redes.
Y entrando en uno de aquellos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes.
Y como cesó de hablar, dijo á Simón: Navega á alta mar, y echad vuestras redes para pescar.
Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.
Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de peces, y su red se rompía.
E hicieron señas á los compañeros que estaban en el otro barco, que viniesen y les ayudasen; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.
Lo cual viendo Simón Pedro, cayó de rodillas á las rodillas de Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con él, de la pesca de los peces que habían tomado;
Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas; desde ahora pescarás hombres.
Y traídos los barcos á tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron.
Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un varón lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
Entonces, extendiendo la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego la lepra se fué de él.
Y él le mandó que no lo dijese á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio á ellos.
Pero tanto más se extendía su fama; y se juntaban muchas gentes para oirle y para ser sanadas por él de sus enfermedades.
Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.
Y aconteció un día que él estaba enseñando, y los Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalem; y la virtud del Señor era para sanarlos.
Y he aquí unos hombres que traían sobre un lecho un hombre que estaba paralítico; y procuraban meterle, y ponerle delante de él.
Y no hallando por donde meterle á causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jesús.
Lo cual viendo él, la fe de ellos, dice: Hombre, tus pecados te son perdonados.
Y los escribas y los Fariseos comenzaron á pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?
Jesús entonces, entendiendo los pensamientos de ellos, respondiendo, les dijo: ¿Qué pensáis en vuestros corazones?
¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, ó decir: Levántate y anda?
Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo, levántate, toma tu lecho, y vete á tu casa.
Y luego levantándose en presencia de ellos, tomando aquel en que estaba echado, se fué á su casa, glorificando á Dios.
Y todos, atónitos, glorificaban á Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas.
Y después de estas cosas, salió, y vió á un publicano llamado Leví, sentado al banco de los públicos tributos, y le dijo: Sígueme.
Y dejadas todas las cosas, levantándose, le siguió.
E hizo Leví gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros, los que estaban juntamente con ellos sentados á la mesa.
Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?
Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos.
No he venido á llamar justos, sino pecadores al arrepentimiento.
Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos; mas los tuyos comen y beben?
Y él les dijo: ¿Podéis hacer ayunar á los que están de bodas, mientras el esposo está con ellos?
Mas días vendrán cuando el esposo les será quitado; entonces ayunarán en aquellos días.
Y les dijo también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el nuevo rompe el viejo, y al viejo no conviene remiendo nuevo.
Y ninguno echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres, y se derramará, y los odres se perderán.
Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.
Y ninguno que bebiere el añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.