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El Evangelio de Lucas es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. En la Iglesia Ortodoxa Etíope (Tewahedo), forma parte del canon más amplio de 81 libros.

Lucas

Capítulo 6

1

Y aconteció en el sábado segundo del primero, que pasando él por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, restregándolas con las manos.

2

Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en el sábado?

3

Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David, cuando tuvo hambre, él y los que con él estaban;

4

Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo á los sacerdotes, y comió, y dió á los que estaban consigo?

5

Y les dijo: El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

6

Y aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.

7

Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si en sábado le sanaría, para hallar de qué acusarle.

8

Mas él conocía sus pensamientos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso.

9

Entonces Jesús les dice: Pregunto si es lícito en sábado hacer bien, ó hacer mal; salvar la vida, ó quitarla.

10

Y mirando alrededor á todos, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él así lo hizo, y su mano fué restaurada sana como la otra.

11

Y ellos se llenaron de insensatez; y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

12

Y aconteció en aquellos días, que él se fué al monte á orar, y pasó la noche en oración á Dios.

13

Y cuando fué de día, llamó á sus discípulos, y escogió á doce de ellos, á los cuales también llamó apóstoles:

14

A Simón, al cual también llamó Pedro, y á Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,

15

Mateo y Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón que se llama Zelote,

16

Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que fué el traidor.

17

Y descendiendo con ellos, se paró en un campo llano, y la compañía de sus discípulos, y una gran multitud de gente de toda Judea y Jerusalem, y de la marina de Tiro y de Sidón, que habían venido para oirle, y para ser sanados de sus enfermedades;

18

Y los que eran atormentados de espíritus inmundos, eran sanados.

19

Y toda la gente procuraba tocarle, porque virtud salía de él, y sanaba á todos.

20

Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

21

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis hartos. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

22

Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de sí, y os vituperaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre.

23

Regocijaos en aquel día, y saltad de contentamiento; porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; que así hacían sus padres con los profetas.

24

Mas ¡ay de vosotros, los ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.

25

¡Ay de vosotros, los que estáis hartos! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lloraréis y lamentaréis.

26

¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablaren bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.

27

Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen;

28

Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.

29

Y al que te hiriere en la una mejilla, dale también la otra; y al que te tomare la capa, déjale también la túnica.

30

Y á cualquiera que te pidiere, dale; y al que tomare lo que es tuyo, no se lo reclames.

31

Y como queréis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

32

Porque si amáis á los que os aman, ¿qué gracia tendréis? que también los pecadores aman á los que los aman.

33

Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, ¿qué gracia tendréis? que también los pecadores hacen lo mismo.

34

Y si prestareis á aquellos de quien esperáis recibir, ¿qué gracia tendréis? que también los pecadores prestan á los pecadores, para recibir otro tanto.

35

Antes amad á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno aun con los ingratos y malos.

36

Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

37

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condeneis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

38

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro seno; porque con la misma medida que medís, os volverán á medir.

39

Y les dijo también una parábola: ¿Puede acaso el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?

40

El discípulo no es mayor que su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.

41

¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras?

42

¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en tu ojo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

43

Porque no es buen árbol el que da malos frutos, ni mal árbol el que da buenos frutos.

44

Porque cada árbol por su fruto es conocido; que no se cogen higos de las espinas, ni de las zarzas se vendimian uvas.

45

El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

46

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

47

Cualquiera que viene á mí, y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante:

48

Semejante es al hombre que edificó una casa, y cavó, y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu contra aquella casa, mas no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la peña.

49

Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.

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