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El Evangelio de Juan es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas, aunque su estilo y contenido teológico lo distinguen de los evangelios sinópticos. Desde los primeros siglos fue atribuido a Juan el Apóstol, hijo de Zebedeo. La iglesia etíope lo incluye en su canon completo del Nuevo Testamento.

Juan

Capítulo 10

1

DE cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, mas sube por otra parte, aquél es ladrón y salteador.

2

Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

3

A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y á sus ovejas llama por nombre, y las saca.

4

Y cuando ha sacado sus propias ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

5

Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él; porque no conocen la voz de los extraños.

6

Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.

7

Volvióles, pues, Jesús á decir: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

8

Todos cuantos antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; mas no los oyeron las ovejas.

9

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

10

El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

11

Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.

12

Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son las ovejas propias, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo arrebata, y esparce las ovejas.

13

Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.

14

Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

15

Como el Padre me conoce á mí, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

16

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

17

Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar.

18

Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

19

Volvió á haber disensión entre los Judíos por estas palabras.

20

Y muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís?

21

Otros decían: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?

22

Celebrábase en Jerusalem la fiesta de la Dedicación. Era invierno:

23

Y andaba Jesús en el templo por el portal de Salomón.

24

Y rodeáronle los Judíos, y dijéronle: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.

25

Respondióles Jesús: Os lo he dicho, y no creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí.

26

Mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

27

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

28

Y yo les doy vida eterna, y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.

29

Mi Padre que me las dió, mayor que todos es; y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

30

Yo y el Padre una cosa somos.

31

Entonces los Judíos tomaron otra vez piedras para apedrearle.

32

Respondióles Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de esas obras me apedreáis?

33

Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

34

Respondióles Jesús: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?

35

Si llamó dioses á aquellos á quienes fué hecha palabra de Dios, (y la Escritura no puede ser quebrantada),

36

¿Al que el Padre santificó, y envió al mundo, vosotros decís: Blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

37

Si no hago obras de mi Padre, no me creáis.

38

Mas si las hago, aunque á mí no me creáis, creed á las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

39

Procuraban otra vez prenderle; mas él se escapó de sus manos,

40

Y se fué otra vez de la otra parte del Jordán, á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan; y quedóse allí.

41

Y muchos vinieron á él, y decían: Juan á la verdad ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.

42

Y muchos creyeron allí en él.

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