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El Evangelio de Juan es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas, aunque su estilo y contenido teológico lo distinguen de los evangelios sinópticos. Desde los primeros siglos fue atribuido a Juan el Apóstol, hijo de Zebedeo. La iglesia etíope lo incluye en su canon completo del Nuevo Testamento.

Juan

Capítulo 12

1

JESÚS, pues, seis días antes de la Pascua, vino á Bethania, donde estaba Lázaro, el que había sido muerto, al cual resucitó de los muertos.

2

Y le hicieron allí una cena; y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa con él.

3

Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo puro, de grande precio, y ungió los pies de Jesús, y le enjugó los pies con sus cabellos; y la casa se llenó de la fragancia del ungüento.

4

Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar:

5

¿Por qué no fué vendido este ungüento por trescientos denarios, y dado á los pobres?

6

Esto dijo, no porque tuviese cuidado de los pobres, sino porque era ladrón, y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella.

7

Y Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto.

8

Porque á los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas á mí no siempre me tendréis.

9

Mucha gente de los Judíos supo que él estaba allí; y vinieron, no solamente por Jesús, sino también por ver á Lázaro, al cual había resucitado de los muertos.

10

Mas los príncipes de los sacerdotes consultaron para matar también á Lázaro;

11

Porque muchos de los Judíos se iban por causa de él, y creían en Jesús.

12

El siguiente día, gran multitud que había venido á la fiesta, como oyeron que Jesús venía á Jerusalem,

13

Tomaron ramos de palmas, y salieron á recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

14

Y halló Jesús un asnillo, y se sentó sobre él, como está escrito:

15

No temas, hija de Sión; he aquí tu Rey viene, sentado sobre un pollino de asna.

16

Esto no lo entendieron sus discípulos al principio; mas cuando Jesús fué glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y que le habían hecho estas cosas.

17

Y la gente que estaba con él, daba testimonio cuando llamó á Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.

18

Por lo cual también le había salido á recibir la multitud, porque habían oído que él había hecho esta señal.

19

Entonces los Fariseos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovechamos? he aquí toda la gente se va tras él.

20

Y había ciertos Griegos de los que habían subido á adorar en la fiesta.

21

Estos, pues, vinieron á Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle, diciendo: Señor, quisiéramos ver á Jesús.

22

Vino Felipe, y díselo á Andrés; y Andrés y Felipe se lo dicen á Jesús.

23

Y Jesús les respondió, diciendo: La hora ha venido, para que el Hijo del hombre sea glorificado.

24

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muere, mucho fruto lleva.

25

El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, la guardará para vida eterna.

26

Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor; si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

27

Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora; mas por esto he venido á esta hora.

28

Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y le he glorificado, y otra vez le glorificaré.

29

Y la gente que estaba presente, y había oído, decía que había sido trueno; otros decían: Angel le ha hablado.

30

Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros.

31

Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

32

Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos tiraré á mí mismo.

33

Y esto decía, dando á entender de qué muerte había de morir.

34

Entonces la gente le respondió: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿cómo dices tú: Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado? ¿quién es este Hijo del hombre?

35

Jesús entonces les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros: andad entre tanto que tenéis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe á dónde va.

36

Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y fuése, y escondióse de ellos.

37

Mas aunque había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él;

38

Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído á nuestro anuncio? ¿y el brazo del Señor á quién es revelado?

39

Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías:

40

Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan, y yo los sane.

41

Estas cosas dijo Isaías, cuando vió su gloria, y habló de él.

42

Con todo eso, aun de los príncipes, muchos creyeron en él; mas por causa de los Fariseos no lo confesaban, por no ser echados de la sinagoga;

43

Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

44

Y Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió.

45

Y el que me ve, ve al que me envió.

46

Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí, no permanezca en tinieblas.

47

Y si oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar el mundo.

48

El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

49

Porque no he hablado de mí mismo; mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento qué he de decir, y qué he de hablar.

50

Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.

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