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El Evangelio de Juan es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas, aunque su estilo y contenido teológico lo distinguen de los evangelios sinópticos. Desde los primeros siglos fue atribuido a Juan el Apóstol, hijo de Zebedeo. La iglesia etíope lo incluye en su canon completo del Nuevo Testamento.

Juan

Capítulo 13

1

ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había venido para que pasase de este mundo al Padre, como había amado á los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin.

2

Y acabada la cena, como el diablo ya había metido en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase,

3

Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, que de Dios había salido, y á Dios iba,

4

Levantóse de la cena, y quitóse su vestido, y tomando una toalla, ciñóse.

5

Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los pies de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.

6

Vino pues á Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?

7

Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después.

8

Pedro le dice: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

9

Dícele Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, mas aun las manos y la cabeza.

10

Jesús le dice: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está del todo limpio; y vosotros limpios estáis, mas no todos.

11

Porque sabía quién le había de entregar; por eso dijo: No sois todos limpios.

12

Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su vestido, sentándose á la mesa otra vez, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho?

13

Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.

14

Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos de los otros.

15

Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

16

De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol mayor que el que le envió.

17

Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.

18

No hablo de todos vosotros; yo sé los que he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.

19

Desde ahora os digo antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis que yo soy.

20

De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.

21

Habiendo dicho Jesús esto, conmovióse en espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

22

Entonces los discípulos mirábanse unos á otros, dudando de quién decía.

23

Y estaba uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, recostado en el seno de Jesús.

24

A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien decía.

25

El entonces recostándose sobre el pecho de Jesús, dícele: Señor, ¿quién es?

26

Respondió Jesús: Aquél es, á quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, diólo á Judas Iscariote, hijo de Simón.

27

Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dice: Lo que haces, hazlo más presto.

28

Mas ninguno de los que estaban sentados á la mesa entendió por qué le dijo esto.

29

Porque algunos pensaban, pues Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; ó, que diese algo á los pobres.

30

Y luego que él tomó el bocado, salió. Y era la noche.

31

Entonces como salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.

32

Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y luego le glorificará.

33

Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; mas como dije á los Judíos: A donde yo voy, vosotros no podéis venir; y ahora os digo á vosotros.

34

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros; como os he amado, que también os améis los unos á los otros.

35

En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

36

Dícele Simón Pedro: Señor, ¿á dónde vas? Respondió Jesús: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.

37

Pedro le dice: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? mi alma pondré por ti.

38

Respondió Jesús: ¿Tu alma pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.

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