El Evangelio de Juan es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas, aunque su estilo y contenido teológico lo distinguen de los evangelios sinópticos. Desde los primeros siglos fue atribuido a Juan el Apóstol, hijo de Zebedeo. La iglesia etíope lo incluye en su canon completo del Nuevo Testamento.
Juan
Capítulo 15
YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará; y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto.
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no permaneciere en la vid; así tampoco vosotros, si no permaneciereis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.
El que en mí no permaneciere, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.
Si permaneciereis en mí, y mis palabras permanecieren en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho.
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
Como el Padre me amó á mí, también yo os he amado á vosotros: permaneced en mi amor.
Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; de la manera que yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Este es mi mandamiento: Que os améis unos á otros, como yo os he amado.
Nadie tiene mayor amor que este, que ponga uno su vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.
Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he hecho notorias.
No me elegisteis vosotros á mí, mas yo os elegí á vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
Esto os mando: Que os améis unos á otros.
Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me ha aborrecido antes que á vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.
Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, también á vosotros perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Mas todas estas cosas os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.
Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; mas ahora no tienen excusa de su pecado.
El que me aborrece, también á mi Padre aborrece.
Si yo no hubiera hecho entre ellos obras cuales ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; mas ahora, y las han visto, y me aborrecen á mí y á mi Padre.
Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.
Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.
Y vosotros daréis también testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.