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El Evangelio de Juan es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas, aunque su estilo y contenido teológico lo distinguen de los evangelios sinópticos. Desde los primeros siglos fue atribuido a Juan el Apóstol, hijo de Zebedeo. La iglesia etíope lo incluye en su canon completo del Nuevo Testamento.

Juan

Capítulo 17

1

ESTAS cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es venida; glorifica á tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique á ti;

2

Como le has dado potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que le diste.

3

Y esta es la vida eterna: que te conozcan á ti, el único Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado.

4

Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese.

5

Ahora pues, glorifícame tú, Padre, cerca de ti mismo, con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.

6

He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

7

Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, de ti son;

8

Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

9

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son.

10

Y todas mis cosas son tuyas, y las tuyas mías; y soy glorificado en ellos.

11

Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy á ti. Padre santo, á los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros.

12

Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; á los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

13

Mas ahora voy á ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

14

Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15

No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

16

No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17

Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.

18

Como tú me enviaste al mundo, así también yo los envié al mundo.

19

Y por ellos yo me santifico á mí mismo, para que también ellos sean santificados en verdad.

20

Mas no ruego por éstos solamente, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.

21

Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa; para que el mundo crea que tú me enviaste.

22

Y yo, la gloria que me diste, les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa:

23

Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en una cosa; y que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también á mí me has amado.

24

Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo; para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

25

Padre justo, el mundo no te ha conocido; mas yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

26

Y yo les he hecho notorio tu nombre, y aún lo haré notorio; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

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