El Evangelio de Juan es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas, aunque su estilo y contenido teológico lo distinguen de los evangelios sinópticos. Desde los primeros siglos fue atribuido a Juan el Apóstol, hijo de Zebedeo. La iglesia etíope lo incluye en su canon completo del Nuevo Testamento.
Juan
Capítulo 19
ASÍ que, entonces tomó Pilato á Jesús, y le azotó.
Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana;
Y decían: ¡Salve, Rey de los Judíos! y le daban bofetadas.
Volvió entonces á salir Pilato fuera, y díjoles: He aquí, os le traigo fuera, para que entendáis que ningún crimen hallo en él.
Y salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y díceles Pilato: He aquí el hombre.
Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes y los ministros, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale! Pilato les dice: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo crimen en él.
Los Judíos le respondieron: Nosotros tenemos ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios.
Y cuando Pilato oyó esta palabra, tuvo más miedo.
Y entró otra vez en el pretorio, y dijo á Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dió respuesta.
Entonces Pilato le dice: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?
Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dado de arriba; por tanto, el que á ti me ha entregado, mayor pecado tiene.
Desde entonces procuraba Pilato soltarle; mas los Judíos daban voces, diciendo: Si á éste sueltas, no eres amigo de César; cualquiera que se hace rey, á César contradice.
Entonces Pilato, oyendo estas palabras, sacó fuera á Jesús, y sentóse en el tribunal, en el lugar que se llama Enlosado, y en hebreo Gabbarhatha.
Y era la víspera de la Pascua, y como la hora de sexta. Entonces dijo á los Judíos: He aquí vuestro Rey.
Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los príncipes de los sacerdotes: No tenemos rey sino á César.
Así que entonces le entregó á ellos para que fuese crucificado. Y tomaron á Jesús, y le llevaron.
Y cargando su cruz, salió al lugar que se dice de la Calavera, y en hebreo Gólgotha;
Donde le crucificaron, y con él á otros dos, de cada lado uno, y Jesús en medio.
Y escribió también Pilato un título, y puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS.
Y muchos de los Judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fué crucificado estaba cerca de la ciudad; y estaba escrito en hebreo, en griego, y en latín.
Y los príncipes de los sacerdotes de los Judíos dijeron á Pilato: No escribas, Rey de los Judíos; sino que él dijo: Rey de los Judíos soy.
Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.
Y los soldados, cuando hubieron crucificado á Jesús, tomaron sus vestidos, é hicieron cuatro partes, para cada soldado una parte; y también la túnica. Mas la túnica era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.
Dijeron pues entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, quién se la llevará. Para que se cumpliese la Escritura, que dice: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y los soldados ciertamente hicieron esto.
Y estaban junto á la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.
Cuando vió Jesús á su madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.
Y estaba allí un vaso lleno de vinagre; entonces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y poniéndola en un hisopo, llegaron á su boca.
Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.
Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, porque no quedasen los cuerpos en la cruz en el sábado (pues era el gran sábado aquel día), rogaron á Pilato que se quebrasen las piernas, y fuesen quitados.
Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.
Mas como vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas;
Mas uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.
Y el que lo vió, da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.
Porque estas cosas sucedieron para que la Escritura se cumpliese: No será quebrantado su hueso.
Y otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
Y después de esto, José de Arimatea (que era discípulo de Jesús, pero oculto por miedo de los Judíos), rogó á Pilato que le dejase tomar el cuerpo de Jesús. Y Pilato le concedió que lo tomase. Vino pues, y tomó el cuerpo de Jesús.
Y vino también Nicodemo, el que antes había venido á Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.
Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar.
Y había un huerto en el lugar donde fué crucificado, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no había sido puesto ninguno.
Allí, pues, por causa de la víspera de la Pascua de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron á Jesús.