El Evangelio de Juan es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas, aunque su estilo y contenido teológico lo distinguen de los evangelios sinópticos. Desde los primeros siglos fue atribuido a Juan el Apóstol, hijo de Zebedeo. La iglesia etíope lo incluye en su canon completo del Nuevo Testamento.
Juan
Capítulo 21
DESPUÉS de esto, Jesús se manifestó otra vez á sus discípulos junto al mar de Tiberias; y manifestóse de esta manera.
Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás llamado Dídimo, y Natanael, el que era de Caná de Galilea, y los de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.
Díceles Simón Pedro: Voy á pescar. Dícenle: Vamos también nosotros contigo. Fueron, y subieron en un barco; y aquella noche no cogieron nada.
Y siendo ya de mañana, se presentó Jesús en la orilla; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
Y Jesús les dice: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
Y él les dijo: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la multitud de los peces.
Entonces aquel discípulo á quien amaba Jesús dijo á Pedro: Señor es. Y Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque estaba desnudo), y se echó á la mar.
Y los otros discípulos vinieron con el barco (porque no estaban lejos de tierra, sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.
Como descendieron á tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima, y pan.
Jesús les dice: Traed de los peces que ahora cogisteis.
Subió Simón Pedro, y sacó la red á tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y siendo tantos, la red no se rompió.
Díceles Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
Vino entonces Jesús, y tomó el pan, y les dió; y asimismo del pez.
Esta fué ya la tercera vez que Jesús se manifestó á sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.
Y cuando hubieron comido, dice Jesús á Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? El le dice: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dice: Apacienta mis corderos.
Vuelve á decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? El le dice: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.
Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Y Pedro se entristeció porque le dijo la tercera vez: ¿Me amas? Y le respondió: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.
De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, é ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará donde no quisieres.
Y esto dijo, significando con qué muerte había de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.
Y volviéndose Pedro, vió que les seguía el discípulo á quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado en su pecho, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te entrega?
Cuando le vió Pedro, dice á Jesús: Señor, ¿y éste qué?
Jesús le dice: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué á ti? sígueme tú.
Y salió este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no moría. Mas Jesús no le dijo, No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué á ti?
Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.
Y hay también muchas otras cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribiesen una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.