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El Evangelio de Juan es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas, aunque su estilo y contenido teológico lo distinguen de los evangelios sinópticos. Desde los primeros siglos fue atribuido a Juan el Apóstol, hijo de Zebedeo. La iglesia etíope lo incluye en su canon completo del Nuevo Testamento.

Juan

Capítulo 9

1

Y PASANDO Jesús, vió á un hombre ciego desde su nacimiento.

2

Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego?

3

Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.

4

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede obrar.

5

Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.

6

Dicho esto, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego,

7

Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloam (que significa, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo.

8

Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

9

Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.

10

Dijéronle pues: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11

Respondió él: Aquel hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloam, y lávate. Y fui, y me lavé, y recibí la vista.

12

Dijéronle entonces: ¿Dónde está aquél? El dijo: No sé.

13

Llevaron á los Fariseos al que antes había sido ciego.

14

Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.

15

Volvieron, pues, también á preguntarle los Fariseos, cómo había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

16

Entonces algunos de los Fariseos decían: Ese hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.

17

Volvieron á decir al ciego: ¿Tú, qué dices de él, en que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

18

Mas los Judíos no creían que él hubiese sido ciego, y que hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á los padres del que había recibido la vista,

19

Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿cómo pues ve ahora?

20

Y sus padres respondieron, y dijéronles: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego;

21

Mas cómo vea ahora, no lo sabemos; ó quién le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos; él edad tiene, preguntadle á él; él hablará de sí.

22

Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los Judíos; porque ya los Judíos habían acordado, que si alguno confesase que Jesús era el Cristo, fuese fuera de la sinagoga.

23

Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle á él.

24

Volvieron, pues, á llamar al hombre que había sido ciego, y dijéronle: Da gloria á Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.

25

Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo ciego, ahora veo.

26

Volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿cómo te abrió los ojos?

27

Respondióles: Ya os lo he dicho, y no habéis oído; ¿por qué queréislo oír otra vez? ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?

28

Y ellos le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; mas nosotros discípulos de Moisés somos.

29

Nosotros sabemos que á Moisés habló Dios; mas éste no sabemos de dónde sea.

30

Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, esto es maravilloso, que vosotros no sabéis de dónde sea, y á mí me abrió los ojos.

31

Y sabemos que Dios no oye á los pecadores; mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á éste oye.

32

Desde el siglo no fué oído, que alguno abriese los ojos á uno que nació ciego.

33

Si éste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.

34

Respondieron, y dijéronle: Tú eres del todo nacido en pecados, ¿y nos enseñas á nosotros? Y le echaron fuera.

35

Jesús oyó que le habían echado fuera; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?

36

Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?

37

Y díjole Jesús: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.

38

Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.

39

Y dijo Jesús: Para juicio he venido yo á este mundo; para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.

40

Y oyeron esto algunos de los Fariseos que estaban con él, y dijéronle: ¿Somos nosotros también ciegos?

41

Jesús les dijo: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado; mas ahora, porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.

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