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Hechos es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. Es el segundo volumen de la obra de Lucas (Lucas-Hechos) y sirve como puente entre los Evangelios y las Epístolas, narrando la expansión de la iglesia primitiva desde Jerusalén hasta Roma.

Hechos

Capítulo 13

1

Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.

2

Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

3

Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

4

Ellos, pues, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

5

Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante.

6

Y habiendo recorrido toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús,

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que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Éste, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.

8

Pero se les oponía Elimas, el mago (pues así se interpreta su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.

9

Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,

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dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?

11

Ahora, he aquí, la mano del Señor está contra ti, y quedarás ciego, sin ver el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le llevase de la mano.

12

Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

13

Después, navegando de Pafos, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén.

14

Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entrando en la sinagoga un día de reposo, se sentaron.

15

Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.

16

Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd.

17

El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo durante su permanencia en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella.

18

Y por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto;

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y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les repartió la tierra de ellas por heredad.

20

Y después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel.

21

Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años.

22

Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio, diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.

23

De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel;

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predicando Juan antes de su venida el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel.

25

Mas cuando Juan cumplía su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo el Cristo; sino que he aquí, viene tras mí uno, a quien no soy digno de desatar el calzado de sus pies.

26

Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros temen a Dios, a vosotros es enviada esta palabra de salvación.

27

Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociéndole, y condenándole, cumplieron las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo.

28

Y sin hallar causa de muerte, pidieron a Pilato que fuese muerto.

29

Y cuando cumplieron todo lo que de él estaba escrito, quitándole del madero, le pusieron en el sepulcro.

30

Mas Dios le levantó de los muertos.

31

Y él se apareció por muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales son ahora sus testigos ante el pueblo.

32

Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa que fue hecha a los padres,

33

la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está también escrito en el salmo segundo: Mi hijo eres tú; yo te he engendrado hoy.

34

Y en cuanto a que le resucitó de los muertos para no volver más a corrupción, dijo así: Os daré las misericordias fieles de David.

35

Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción.

36

Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción.

37

Mas aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción.

38

Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados,

39

y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.

40

Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo dicho en los profetas:

41

Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced; porque yo hago una obra en vuestros días, obra que no creeréis, si alguien os la contare.

42

Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas palabras.

43

Y reunida la congregación, se fueron muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos tras Pablo y Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios.

44

El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios.

45

Pero los judíos, cuando vieron la multitud, se llenaron de celos, y contradiciendo lo que Pablo decía, blasfemaban.

46

Entonces Pablo y Bernabé, usando de libertad, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.

47

Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.

48

Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

49

Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.

50

Pero los judíos incitaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites.

51

Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio.

52

Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

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