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Hechos es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. Es el segundo volumen de la obra de Lucas (Lucas-Hechos) y sirve como puente entre los Evangelios y las Epístolas, narrando la expansión de la iglesia primitiva desde Jerusalén hasta Roma.

Hechos

Capítulo 14

1

Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.

2

Mas los judíos que no creían, excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos.

3

Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios.

4

Y la gente de la ciudad estaba dividida; unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles.

5

Pero cuando los gentiles y los judíos con sus gobernantes se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos,

6

ellos, sabiéndolo, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina,

7

y allí predicaban el evangelio.

8

Y se hallaba en Listra sentado un hombre impotente de los pies, cojo de nacimiento, que nunca había andado.

9

Éste oía hablar a Pablo, el cual fijando en él los ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado,

10

dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.

11

Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros.

12

Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra.

13

Entonces el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la gente quería ofrecer sacrificios.

14

Cuando oyeron esto los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces,

15

y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis estas cosas? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.

16

En las generaciones pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos;

17

si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones.

18

Y diciendo estas cosas, difícilmente impidieron que la gente no les ofreciese sacrificio.

19

Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.

20

Pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.

21

Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía,

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confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

23

Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

24

Y pasando entonces por Pisidia, vinieron a Panfilia.

25

Y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron a Atalia;

26

y de allí navegaron a Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido.

27

Y cuando llegaron, reunieron a la iglesia, y refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos, y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles.

28

Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos.

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