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Hechos es universalmente aceptado como canónico por todas las tradiciones cristianas principales. Es el segundo volumen de la obra de Lucas (Lucas-Hechos) y sirve como puente entre los Evangelios y las Epístolas, narrando la expansión de la iglesia primitiva desde Jerusalén hasta Roma.

Hechos

Capítulo 19

1

Aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos,

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les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.

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Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.

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Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que vendría después de él, esto es, en Jesús.

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Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.

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Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.

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Eran en total unos doce hombres.

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Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

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Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.

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Y esto continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.

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Y Dios hacía milagros no comunes por las manos de Pablo,

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de modo que aun llevando a los enfermos paños o delantales de su cuerpo, las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.

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Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.

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Y había siete hijos de un tal Esceva, judío, principal sacerdote, que hacían esto.

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Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?

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Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos, y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.

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Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús.

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Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.

19

Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

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Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.

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Pasadas estas cosas, Pablo se propuso en espíritu, después de recorrer Macedonia y Acaya, ir a Jerusalén, diciendo: Después que haya estado allí, me es necesario ver también a Roma.

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Y enviando a Macedonia a dos de los que le ayudaban, Timoteo y Erasto, él se quedó por algún tiempo en Asia.

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Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino.

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Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata los templos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices;

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a los cuales reunió junto con los obreros del mismo oficio, y dijo: Varones, sabéis que de este oficio tenemos nuestra riqueza;

26

y veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos.

27

No solamente hay peligro de que este nuestro oficio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea menospreciado, y comience a ser destruida su majestad, la cual adora toda Asia y el mundo entero.

28

Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios!

29

Y la ciudad se llenó de confusión; y unánimes, arrebataron a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo, y se lanzaron al teatro.

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Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no se lo permitieron.

31

También algunos de las autoridades de Asia, que eran amigos de Pablo, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.

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Y unos gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y la mayoría no sabía por qué se habían reunido.

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Y de entre la multitud le sacaron a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, haciendo señal con la mano, quería hablar a la asamblea.

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Pero cuando reconocieron que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: ¡Grande es Diana de los efesios!

35

Entonces el secretario de la ciudad, calmada la multitud, dijo: Varones efesios, ¿y quién hay que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen que cayó de Júpiter?

36

Así que, siendo esto indiscutible, conviene que os apacigüéis, y que nada hagáis precipitadamente.

37

Porque habéis traído a estos hombres, que ni son sacrílegos ni blasfeman de vuestra diosa.

38

Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen algún pleito contra alguno, audiencias se celebran, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros.

39

Y si alguna otra cosa queréis reclamar, se decidirá en legítima asamblea.

40

Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por lo de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso.

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Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.

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